Desde que se destapó el escándalo de los falsos positivos en el país, a mediados de la década pasada, muchos apuntaron a señalar como una de las principales causas del fenómeno a las directrices militares o resoluciones que privilegiaban el pago de recompensas para obtener prebendas al interior del Ejército, incluidos ascensos, por el número de muertes o de bajas.
La más cuestionada fue la directiva ministerial número 29 del Ministerio de Defensa en el año 2005 (firmada por el entonces ministro Camilo Ospina Bernal) que derivó en el asesinato de cerca de 3700 civiles que fueron presentados como bajas de la guerrilla o los paramilitares en operaciones militares. Esa directiva fue derogada pero tuvo sus efectos y para el senador Gustavo Petro (Colombia Humana) fue la política de seguridad oficial que llevó al asesinato sistemático de personas inocentes.
El fantasma de los falsos positivos en el país revivió hace pocas semanas cuando el diario The New York Times reveló una serie de directivas de la actual comandancia del Ejército, impartidas a comienzos de este año, encaminadas a aumentar el número de ataques, capturas, rendiciones y muertes en combate.
Todo esto, según las fuentes y los documentos citados por el diario más influyente de Estados Unidos, preocupa a una buena fracción de los mandos de la institución, pues encuentran circunstancias similares a las que desembocaron en el episodio de los falsos positivos, cuando a mediados de la década pasada, alrededor de 3.700 civiles fueron asesinados por militares que los presentaron como delincuentes.
Durante un debate en la Comisión Primera del Senado, el senador Gustavo Petro advirtió el peligro de que esa nueva directriz, vuelva a repetir la oleada de asesinatos sistemáticos o pueda incentivarlos por parte de miembros de las Fuerzas Armadas.
Sin embargo, Petro aseguró que la tesis de que una política civil elaborada desde el Ministerio de Defensa pueda provocar los falsos positivos es incompleta. Para el congresista una de las causas pasa por la doctrina y el entrenamiento militar. “No solo basta una resolución militar o una cartilla sino hay algo más allá que desata estos hechos”.
Petro reveló una serie de videos que muestran la última fase del entrenamiento de la escuela de lanceros en Leticia, Amazonas, en los “Laboratorios Experimentales de Resistencia –LER-, en donde uno de los ejercicios de entrenamiento se han capturado una serie de oficiales que creen que han sido capturados por la guerrilla del ELN y son llevados a una especie de campamento ficticio donde son salvajemente torturados durante días y semanas. Los entierran vivos, los golpean con armas contundentes, los someten a vejámenes, los humillan ejercen supuestos guerrilleros que son en realidad soldados y agreden a sus propios compañeros.
Con información de Semana