De acuerdo a la evaluación de la seguridad alimentaria de las Naciones Unidas en la República Popular Democrática de Corea cerca de 10 millones de personas sufren de escasez de alimentos, producto de la peor cosecha de los últimos 10 años que ha sido provocada por largos períodos de sequía, olas de calor e inundaciones.
La evaluación estima que debido a las condiciones climáticas adversas ha generado una delicada situación que provoca que no haya suficientes provisiones hasta la próxima cosecha. Según las cifras de la ONU, el volumen total de la cosecha de la temporada 2018/2019 fue de 4,9 millones de toneladas métricas, la cifra más baja desde hace una década.
El estudio señala que que al desfavorable efecto climático debe agregarse otros factores adversos provocados por el limitado suministro de recursos agrícolas como la falta de combustible, fertilizantes y piezas de repuesto.
La investigación se basó en una misión conjunta organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y el Programa Mundial de Alimentos durante los meses de abril y noviembre de 2018, y concluye que, tras valorar la capacidad comercial de importación del país, el déficit de alimentos asciende a 1,36 millones de toneladas métricas.
El estudio constata que hay un bajo nivel de consumo de provisiones, una limitada variedad alimentaria y familias forzadas a disminuir el número de comidas o a comer menos.
Uno de los aspectos más preocupantes de la evaluación es que ausencia de variedad en la dieta, lo que afecta a los niños y las mujeres embarazadas o lactantes que son más vulnerables a la desnutrición.
La investigación también reveló que el sistema público de distribución de alimentos redujo el reparto de comida al nivel más bajo jamás alcanzado durante esta época del año. Ante la falta de una importante ayuda exterior, y coincidiendo con el punto álgido de la temporada de carestía entre junio y octubre, se teme que el tamaño de las raciones disminuya aún más.
Entre sus recomendaciones, la evaluación solicita aumentar la asistencia alimentaria para satisfacer las necesidades inmediatas y priorizar las áreas con mayores necesidades alimentarias y las que sufrieron los efectos climáticos más graves.
También aconseja ampliar los programas de nutrición y las medidas de reducción del riesgo de desastres como respuesta a futuras crisis, apoyar la producción agrícola, y la modernización de los equipos de secado de grano, las trilladoras y los almacenes, con el objetivo de disminuir las pérdidas posteriores a la cosecha.
El Programa Mundial de Alimentos proporciona asistencia alimentaria a unas 770.000 mujeres y niños en nueve provincias de Corea del Norte, mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura apoya a más de medio millón de agricultores, mediante el suministro de insumos vitales para la producción agrícola, dice el reporte de la ONU.