La oficina fiscal de La Unión investiga el supuesto suicidio del investigador de la Policía Carlos Vásquez Hernández, registrado en su casa situada en el cantón Amapalita de esa ciudad portuaria.

El Ministerio Público publicó en su cuenta de twitter que se ha iniciado la “investigación de muerte violenta de un investigador de la PNC de dicha cabecera departamental. Se procesó escena en el cantón Amapalita. El reconocimiento de cadáver se realizó en el ISSS”.

Las primeras investigaciones policiales apuntaban a que el agente Vásquez, quien gozaba de sus días libres, se habría quitado la vida con la pistola de equipo, luego de una discusión familiar.

Sin embargo, las autoridades policiales no dan detalles de las circunstancias en las que Vásquez Hernández se habría suicidado. Tampoco señalan si la víctima estaba o no en estado de ebriedad.

Sin embargo, policías compañeros de Vásquez pidieron a través de las redes sociales que se haga una exhaustiva investigación de su muerte porque la escena donde quedó el cadáver está confusa y pareciera como que había sido alterada.

Un agente de la Policía aseguró que la pistola con la cual Vásquez se habría suicidado tiene el seguro puesto y quedó alejada del cuerpo. Además tiene una lesión en el lado derecho, cuando él era zurdo.

Hay dos proyectiles percutados que están fuera de la casa y hay rastros de sangre tanto dentro como fuera de la casa, según los policías denunciantes.

No es el primer caso en el que se habla del suicidio de un agente de la Policía, pero que sus compañeros sospechan de que puede tratarse de un homicidio.

El 31 de diciembre del 2017, la agente de la Policía, Lorena Hernández Quintanilla, murió de un balazo en la cabeza en los dormitorios de la subdelegación de Policía de la colonia Zacamil, Mejicanos.

Al principio, las autoridades policiales lo manejaron como un suicidio, pero compañeros de Quintanilla denunciaron que ella no se había quitado la vida. Días después, la Fiscalía General ordenó la captura del agente de la Policía, Néstor Mejía Coto, acusado de asesinar a Hernández Quintanilla.

La autopsia arrojó que la joven policía no pudo haberse matado porque no tenía resíduos de pólvora en las manos. Además, al analizar la trayectoria de la bala se determinó que recibió un disparo desde unos 50 centímetros de distancia en el cráneo y el proyectil le atravesó el abdómen y el tórax.

La Fiscalía reveló también que la agente Hernández Quintanilla vivió episodios de violencia física y psicológica a manos de Mejía Coto, con quien tenía una relación sentimental.

Con información de El Salvador

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