Una activista rusa por los derechos de las armas se declaró culpable este jueves de conspirar con un alto funcionario ruso, para infiltrarse en el movimiento conservador de Estados Unidos como agente del Kremlin, desde 2015 hasta su arresto en julio de 2017.
María Butina, de 30 años, se convirtió en la primera nacional rusa condenada por tratar de influir en la política de Estados Unidos en el período previo y durante las elecciones de 2016 como agente extranjero, aceptando cooperar en un acuerdo con los investigadores estadounidenses a cambio de menos tiempo en prisión.
Butina admitió haber trabajado con un operativo político estadounidense y bajo la dirección de un ex senador ruso y el vicegobernador del banco central de Rusia para forjar vínculos con funcionarios de la Asociación Nacional de Fusileros, líderes conservadores y candidatos presidenciales estadounidenses de 2016, entre ellos Donald Trump.
«Culpable», afirmó Butina con un ligero acento, al declararse culpable ante la jueza de distrito estadounidense, Tanya S. Chutkan, en una audiencia que se celebró este jueves en la mañana en Washington.
Como parte de su alegato, Butina admitió haber intentado establecer y utilizar «líneas de comunicación no oficiales con estadounidenses que tienen influencia sobre la política de Estados Unidos», en beneficio del gobierno ruso, a través de una persona que encajaba en la descripción del sancionado banquero central ruso Alexander Torshin, aseveró el procurador, Erik Kenerson.
El tribunal no fijó una fecha para la sentencia sino que fijó otra audiencia para el 12 de febrero sobre el estado de su caso.
Con información de The Washington Post