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La «tarjeta roja y expulsión» pueden llegar en 2016 a la NFL

En los últimos tiempos uno de los debates recurrentes en la NFL ha sido la posibilidad de expulsar de un partido a un jugador cuando tenga actitudes poco deportivas. De hecho, ya está previsto que los árbitros saquen del partido a un jugador en ese tipo de actuaciones. Pero en la cultura de la NFL no está interiorizado ese tipo de castigo como sí lo está en otros deportes, como el balompié, así que solo se utiliza en casos muy excepcionales. Cuando es absolutamente inevitable.

Sin embargo, en los últimos tiempos hemos vivido algunas actitudes poco deportivas, golpes que intencionadamente buscan lesionar, y reacciones violentas que han encendido las alarmas en los despachos de las oficinas centrales de la NFL en Nueva York.

Por eso, el comité de competición está estudiando, a propuesta del comisionado Roger Goodell, la posibilidad de expulsar a un jugador que cometa dos faltas personales en un mismo partido. Sin embargo, de inmediato se ha abierto la caja de Pandora y la NFL ha tenido que matizar la cuestión, que tiene difícil encaje.

En el fútbol europeo nadie ve extraño que un jugador reciba una tarjeta amarilla por una entrada violenta y más tarde sea expulsado por una acción similar. Sin embargo, en la NFL sería complicado de explicar que un jugador que cometa un facemask, y más tarde un golpe casco contra casco, quede fulminantemente fuera del partido. Fundamentalmente porque dentro de las faltas personales hay grados, y no es lo mismo un golpe con casco que a veces en inevitable, que uno intencionado. Ni agarrar el casco de un rival por inercia para soltarlo inmediatamente, que agarrar y no solo no soltar, sino tirar de él hasta hacer que la cabeza del agredido se gire. Y sin embargo, tampoco hay duda de que tanto unos casos como otros son penalizables.

Por eso, la NFL está intentando separar el grano de la paja en lo que se refiere a las faltas que pueden conllevar una expulsión. Los insultos, burlas, y agresiones en forma de patada o puñetazo podrían suponer la expulsión inmediata. En un segundo nivel estarían los golpes a un jugador indefenso, el uso del casco con intención de hacer daño, la violencia innecesaria contra el quarterback, golpes inesperados y tardíos, golpes a las rodillas,…

Después de estudiar el asunto tomando como ejemplo la temporada 2015, y según explica Mike Florio en PFT, el año pasado habrían sido expulsados al menos siete jugadores por cometer dos faltas personales en el mismo partido.

El tema se discutirá en la reunión de propietarios de este fin de mes en Florida. Y creo que la NFL está entrando por fin en un asunto que necesitaba una revisión urgente, pero se está equivocando en el planteamiento. En mi opinión, el football es un deporte en el que sería muy sencillo aplicar expulsiones temporales. Prohibir a un jugador salir al campo durante una o más series ofensiva, o incluso un cuarto completo. Estoy completamente de acuerdo con que alguien salga del partido para no volver por una agresión o por conductas no deportivas, y quizá haya llegado el momento de ser menos tolerantes con ese tipo de actitudes que muchas veces provocan que nos echemos las manos a la cabeza. Sin embargo, el football es un deporte en el que se producen contactos inevitables que merecen ser penalizados, pero que convertidos en primer aviso para una expulsión terminarán provocando que ese jugador deje de rendir a su auténtico nivel o que los rivales busquen abusar de la situación. Yo estudiaría antes la posibilidad de aplicar expulsiones temporales y no definitivas salvo en casos de agresión.

Hay que tentarse mucho la ropa antes de que una decisión bienintencionada, y que incluso pueda parece correcta, a largo plazo pueda resultar errónea.

Un ejemplo de lo que digo es que a estas alturas ninguno tenemos muy claro lo que es una recepción. El problema tuvo su origen una tarde funesta en que Steratore arbitró un Bears-Lions, e intentó convencer a la humanidad de que una maravillosa recepción de Megatrón no había sido tal, por no se sabe muy bien que inexplicable mantenimiento suficiente de la posesión de la pelota. Desde ese día, todo ha sido una cuesta abajo en el que el concepto de recepción ha ido degenerando. El clímax del surrealismo se alcanzó cuando a finales de 2015 Mike Pereira, antecesor de Dean Blandino como vicepresidente de arbitraje de la NFL, afirmó resignado durante una retransmisión, intentando analizar una jugada, que ni él sabía ya lo que era una recepción.

La NFL ha descartado hacer un cambio reglamentario que simplifique el concepto de ‘recepción’, y Blandino ha decidido poner en marcha una campaña didáctica para aclarar todas las dudas. La liga ha subido un vídeo en el que explica que una recepción es completa cuando se cumplen tres condiciones:

La primera es que el receptor aseguro el control de la pelota con brazos o manos antes de que ésta toque el suelo.

La segunda es que el receptor toque el suelo con los dos pies o con otra parte del cuerpo diferente se sus manos.

La tercera es que tras ese contacto conserve el control del balón hasta que esté claro que se ha convertido en corredor…

Con todos mis respetos, si el señor Blandino se cree que con esta explicación va a despejar todas las dudas, es que es un ingenuo.

Intentar matizar el reglamento cuando no era necesario provocó que la evidencia de una recepción completa se convirtiera en un objeto de estudio lleno de matices inexplicables para el espectador. Y como las tarjetas amarillas y rojas lleguen a la NFL nos podemos encontrar con un problema similar. En la NFL actual los árbitros pueden expulsar a un jugador por conductas antideportivas. En vez de reescribir la ley, quizá haya que limitarse simplemente a aplicarla como está escrita y probar soluciones como la expulsión temporal, mucho menos drástica y justificable.

Información Diario AS/www.diariorepublica.com

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