El escándalo de los casos de pedofilia en la Iglesia Católica se destapó en Boston, gracias a una investigación del Boston Globe que salió a la luz a principios de 2002. «Spotlight», la película basada en estos hechos, triunfó el pasado domingo como la Mejor película de los premios Oscar.
El cardenal de Boston, Sean O’Malley, alabó esta semana la película, y destacó la labor fundamental desempeñada por el periodismo de investigación en la exposición de la crisis de abuso sexual que sacudió a la iglesia católica.
«Spotlight es una película importante para todos los afectados por la tragedia del abuso sexual del clero», dijo O’Malley en un comunicado publicado el martes, dos días después de que película ganó el Oscar. «Al proporcionar informes detallados sobre la historia de la crisis de abuso sexual, los medios de comunicación llevaron a la Iglesia a reconocer los crímenes y pecados de su personal empezar a abordar sus deficiencias, el daño causado a las víctimas y sus familias y las necesidades de los sobrevivientes».
La investigación del Boston Globe descubrió que la cúpula eclesiástica de la ciudad, y en particular el cardenal Bernard Law, arzobipso de Boston entre 1984 y 2002, escondió los abusos sexuales cometidos por casi un centenar de curas.
La investigación salió finalmente a la luz a principios de 2002, provocando un escándalo mediático, social y político.
El cardenal Law, al que el Globe calificó como «una figura central» en el escándalo, acabó presentando su renuncia. Pero fuentes de BBC Mundo han confirmado que Law vive en Roma, donde fue nombrado, en 2004, arcipreste de la Iglesia de Santa Maria Maggiore, una de las cuatro basílicas más simbólicas de Roma. Y en abril de 2005, celebró una misa en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Law mantuvo su puesto en el Colegio Cardenalicio y en la Congregación para los Obispos, y nunca fue acusado de nada ni invitado a declarar por los casos de pederastia.