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Mandamientos para que tu suegra no te odie

Es de rescatar que muchos hemos crecido con esa imagen de que las suegras son unas brujas que nos hacen la vida imposible durante toda nuestra existencia. La culpa de ello no es de los cuentos de Disney, de las novelas mexicanas o del mismísimo diablo; sino de nosotros mismos, aunque suene difícil de admitir.

Cuando comienzas a salir en serio con alguien, todo es risas y diversión hasta que te toca conocer a sus padres. Desde ese momento comenzamos a maquinar millones de excusas para evadir ese momento. Y es verdad, por muy que nos digan: “tranquilo(a), mi mamá es un amor”, uno siempre lleva ese miedo patológico de que ese momento será el peor y sin duda alguna cuando llega, se convierte en toda una lucha interna con nosotros mismos para no meter las patas.

Ya que existe tantos dilemas a la hora de hablar de las suegras, les presento: “Los 10 mandamientos para que tu suegra no te odie”, quien quita que resulten la fórmula perfecta para llevártelas de maravilla con ella, aquí van:

  1. Trata siempre con respeto a tu suegra, evita decir groserías. Simple, da lo que tu esperas recibir. ¿En serio, es necesario explicar esto?
  2. Nunca rechaces de lleno sus consejos, valorarlos. Hay cosas que pueden resultar útil, aunque muchas otras no. Sólo tienes que fingir aprobación en aquéllas que vayan en contra de tu criterio, sin generar confrontaciones.
  3. Nunca discutas con tu pareja delante de tu suegra o hables mal de su hijo(a) delante de ella. Sencillo, los platos sucios se lavan en casa. Es como si nadases en contra de la corriente, por más razón que tengas ellas por lo general defenderán a capa y espada a sus retoños.
  4. Contesta a sus preguntas elocuentemente. No te conformes con un “Sí”, “No”, “Tal vez”. Ellas pueden pensar que no te interesa hablarles.
  5. “Dime como te vistes y te diré quien eres”. Más que obvio, todo entra por los ojos.
  6. No te agarres a besos con su hijo(a) enfrente de ellas o hables cosas sexuales de ustedes. Está bien que quieran expresar su amor, pero hay que guardar la calentura para cuando estén en privado. Eso de decir “Su hija(o) es una bestia en la cama, felicidades, la/lo educaron muuy bien”, ni se te ocurra.
  7. No seas demasiado halagador(a) o criticón(a). No pases a ser baboso(a) y decir cosas como: “Señora, aunque no cabe en la silla, la veo más delgada”, “Esta sopa que hizo sabe raro ¿Cierto?”, “Eso de tener muebles Luis XV está como pasadito de moda ¿No?”. Te ganarás su odio y con toda razón.
  8. Dales un regalito, olvídate de llegar con las manos vacías. Si lo que quieres es echártelas al bolsillo, he ahí una buena forma. Tampoco exageres y llegues con un arreglo de flores del tamaño de un árbol de navidad.
  9. No te metas en temas complicados como política y religión. Ni intentes iniciar una conversación con frases como: “Dios no existe” o “Uribe es un paraco”. Nunca sabes cuáles son sus preferencias y debes respetar esos asuntos.
  10. No hables del futuro que le espera a su hijo(a) a tu lado. Por ejemplo decir algo como: “Señora soy muy celoso, a mi me gusta que mi mujer no salga de la casa y todo el día se la pase cocinando, planchando y lavándome la ropa” o “A mí me gusta que el hombre que esté a mi lado se dedique a trabajar todo el día, mientras yo me dedico a ser bonita”. Luego de decirles algo así, mínimo te echan de su casa.

En fin, aunque el río suene y piedras lleve, o que existan infinidad de chistes y estereotipos, lo cierto es que todos los casos no son iguales. A lo mejor la suerte, la impresión o la actitud que se tenga con ellas, pueda hacer que la relación sea lo más llevadera posible.

A fin de cuentas, las suegras son las madres de las personas que queremos, y por esto merecen todo nuestro respeto independiente de que la relación con ellas no sea la más chevere de este mundo. No siempre hay que verlas como las brujas, ¿Quién quita que si poniendo de nuestra parte terminen siendo como unas segundas madres?

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