A más tardar este miércoles, el Parlamento Europeo dará su veredicto sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el bloque comunitario (UE) y Colombia. Su aprobación es prácticamente un hecho.

Aunque su entrada en vigencia se prevé para el año entrante, los productos colombianos tienen en la mira un mercado superior a 500 millones de consumidores en 27 países, cuyas oportunidades de negocio se espera que sean aprovechadas por el sector privado.

Con este TLC, Colombia no solo le apuesta a un aumento de sus exportaciones de bienes y servicios (la inmensa mayoría de productos industriales locales y en menor medida los agropecuarios ingresarán sin pagar aranceles tan pronto rija el acuerdo), sino a atraer mayor inversión europea y a servir de plataforma de otros países de la región que no tienen acuerdo con los europeos.

Según estimaciones del Departamento Nacional de Planeación (DNP), el acuerdo le dará un empujón de 0,46 por ciento al PIB colombiano; las exportaciones a la UE subirán 0,71 por ciento y las importaciones desde este bloque, 1,73 por ciento.

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