Uno de los nuevos centros culinarios de Boston se encuentra afuera de la ciudad, a dos millas al norte de la Casa del Estado para ser precisos. Se trata de Somerville, la urbe con mayor densidad poblacional en toda Nueva Inglaterra y el hogar de miles de inmigrantes provenientes de diferentes rincones del planeta.

Según datos de la Cámara de Comercio de Somerville, entre los estudiantes que asisten a las escuelas de esa localidad se hablan más de 50 idiomas distintos, lo que demuestra la diversidad cultural de este territorio de aproximadamente cuatro millas cuadradas de extensión. Para atender las necesidades de la población diversa de las diferentes áreas de Somerville, muchos pequeños y medianos empresarios han abierto todo tipo de negocios, entre los que figuran restaurantes de múltiples tipos de comidas.

Basta caminar por Union Square o Davis Square, dos de los ejes gastronómicos de la ciudad, para encontrarse con restaurantes que rinden homenaje a las cocinas de diversos países y culturas. En el caso de la comida latinoamericana, ya son parte de Somerville los lugares de comida brasileña, los negocios de comida mexicana y centroamericana, y restaurantes peruanos como Machu Picchu y sus dos restaurantes hermanos.

Agregando a la deliciosa tradición gastronómica de Somerville y marcando una tendencia de crecimiento en lo que se refiere a cocina latina en esa ciudad, el 2011 y el año en curso han visto nacer varios restaurantes latinos o con algún elemento latino. Desde una pareja puertorriqueña-colombiana que cumplió su sueño abriendo un lugar de tapas único con toques caribeños y sudamericanos, hasta un chef mexicano que está próximo a abrir un restaurante con un menú especializado en comida preparada a la brasa con algo de sazón latina; hay varias nuevas razones por las que Somerville está literalmente en boca de todos.

Como si fuera poco, esta ciudad de inmigrantes fue el campo fértil que también permitió a un chef norteamericano abrir recientemente un restaurante mexicano que enfatiza los ingredientes locales; y a un chef guatemalteco abrir, contra todo lo que la opinión pública podría pensar, no un restaurante latino sino uno tradicional japonés. A continuación, conoce el presente y el futuro culinario de Somerville a cargo de algunos de los restauranteros más vibrantes de la escena local.

CASA B: PLATOS PEQUEÃ’OS PREPARADOS CON CALIDEZ DE HOGAR

Angelina Jockovich y Alberto Cabré, los propietarios de Casa B

Ubicado en Union Square, el restaurante Casa B, abierto hace aproximadamente cuatro meses, es el sueño hecho realidad de los esposos Alberto Cabré, de San Juan, Puerto Rico, y Angelina Jockovich, de Barranquilla, Colombia. El lugar es un restaurante acogedor gracias a su decoración única y una oferta gastronómica que presenta tapas, tablas y pinchos inspirados en las tradiciones culinarias de Latinoamérica y el Caribe.

Angelina, quien es extrovertida por naturaleza y posee toda la calidez de la tierra de Shakira, es una arquitecta graduada en Boston; al igual que su esposo Alberto, quien hace más de 15 años dejó su natal Puerto Rico para mudarse a Boston y realizar una maestría en arquitectura en MIT. «Alberto y yo nos casamos hace 14 años, y siempre nos ha encantado tener gente en la casa. Hacíamos fiestas y reuniones a las que invitábamos amigos, y Alberto toda la vida ha sido quien cocinaba», comenta la colombiana. «Cuando yo terminé mi maestría en MIT tenía la opción de hacer un doctorado afuera de Boston, pero decidimos quedarnos en Boston y yo me metí a estudiar en Cambridge School of Culinary Arts porque siempre había querido afianzar de manera formal todo lo que sabía sobre la cocina», explica el chef y propietario de Casa B.

Por varios años ambos arquitectos se dedicaron a trabajar en firmas arquitectónicas del área, pero nunca descartaron l

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