Guiados otra vez por su mariscal de campo estrella, Eli Manning, los Gigantes de New York, derrotaron por segunda ocasión en cuatro años a los Patriotas de Nueva Inglaterra en la final del fútbol americano, el Super Bowl.

Una derrota que para los Patriotas, al igual que en el Super Bowl XLII, llegó en los minutos finales del encuentro cuando el equipo de Nueva Inglaterra parecía tener en el bolsillo la obtención de tan prestigioso campeonato.

«Simplemente no hicimos suficientes jugadas. En el primer cuarto, no tuvimos mucho el balón, en el segundo jugamos un poco mejor. En el tercero empezamos bien y todo se redujo al cuarto período. Ellos hicieron algunas jugadas al final. Entonces salimos a ganar el juego pero no hicimos las suficientes jugadas» expresaba decepcionado el mariscal estrella del equipo local, Tom Brady.

Otro de los jugadores más desconsolados fue Wes Welker, quien en el último cuarto de juego tuvo una clara oportunidad de acercar más al equipo de casa al triunfo, pero su fallida recepción fue una de las causales para devolver el balón a los Gigantes quienes empezaron en ese momento su arremetida final.

«El balón estuvo allí. Solo tenía que realizar la jugada. Es una jugada que la he hecho miles de veces en práctica. Llega el momento más grande de mi vida y no logro realizarla, es desalentadorÂ… el balón me llegó a las manos, es una jugada que nunca dejo caer, que siempre la realizo. En la situación más crítica defraudé al equipo», expresaba Wes Welker visiblemente acongojado.

Ahora el equipo entra en una etapa de decisiones. Desde la renovación de contratos hasta los drafts colegiales, el equipo deberá tomar las decisiones correctas que le ayuden una vez más al equipo a subir a la cúspide del torneo.

Habrán 18 jugadores que podrán convertirse agentes libres. Dentro de ellos resaltan nombres como el de Wes Welker y el corredor BenJarvus Green-Ellis. Ambos han mostrado su valía en el campo, mantenerlos en el equipo (sobre todo a Welker) deberá ser una prioridad para los directivos. Aunque vale notar que los Patriotas podrían nombrar a Welker como «jugador franquicia» y retenerlo por un año más.

A finales de abril, los Patriotas tendrán que escoger a sus futuras estrellas, intentando encontrar al próximo Gronkowski o Hernandez, aquella joya escondida que contribuya con el equipo desde el inicio. Este año, los Patriotas tendrán cuatro posibilidades de elecciones en las primeras dos rondas, una gran oportunidad de reforzar al equipo con prospectos de primer nivel.

Si duda, la secundaria de los Patriots fue la parte más débil de la defensa patriótica. Es necesario un esquinero y un profundo de calidad.

En el juego de presión al pasador (pass rushing), no vendría mal reforzarse con un jugador que pueda ejercer esa presión tan necesaria para incomodar el juego del mariscal de campo rival. Una necesidad que se hará más crítica si los actuales pass rushers –ahora agentes libres– Andre Carter y Mark Anderson no llegan a un acuerdo con el equipo.

Ofensivamente Tom Brady no contó con un jugador que le ayude a extender el campo. Desde la partida de Randy Moss, el equipo ha adolecido de este problema. Un problema que se creyó resuelto con la llegada de Chad Ochocinco pero que al final resultó no siendo la solución.

Son muchas las decisiones que el equipo tiene que tomar. Decisiones que esperamos sean las acertadas y que ayudarán este año a poder ganar una vez más el ansiado y escurridizo Super Bowl. Será una difícil pero alcanzable posibilidad.

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