En 1970, cuando Tina Ramírez fundó la compañía de danza Ballet Hispánico en Nueva York, la bailarina sembró la semilla de lo que se convertiría en una reconocida institución artística y educativa que sirve como agente de promoción de la cultura latina.

El concepto de una compañía de danza, que también es un centro de educación para la comunidad hispana y la comunidad en general, es sin duda el componente clave que ha mantenido vigente el proyecto de Ramírez. Desde sus inicios hasta el día de hoy, la compañía ha brindado presentaciones a más de dos millones de personas alrededor de los Estados Unidos, así como también en otros países.

Como institución educativa, Ballet Hispánico brinda la oportunidad a los jóvenes de familiarizarse con el ballet y los bailes latinos, una propuesta única en comparación a las escuelas de ballet tradicionales. Un método que parece un buen camino a seguir por aquellos que quieren dedicar su vida a las artes, al menos si se le juzga por los logros alcanzados por algunos de sus ex alumnos, de origen hispano y no hispano, como es el caso de la mega estrella Jennifer López, y la actriz Leelee Sobieski.

En la actualidad, bajo el liderazgo artístico del experimentado bailarín y coreógrafo Eduardo Vilaro, Ballet Hispánico continúa cumpliendo su misión de reflejar y exponer la esencia de las diferentes culturas Latinas.

Vilaro, de origen cubano, llegó a Nueva York cuando tenía tan solo cinco años y desde muy joven se involucró en el mundo de la danza. El coreógrafo asumió el cargo de director artístico de la compañía en 2009, después de que la maestra Ramírez decidiera retirarse de este trabajo. El líder creativo conversó con El Planeta sobre la visita de Ballet Hispánico a Boston, la cual será la primera de la compañía bajo su dirección.

Cuando asumiste el cargo de director artístico de Ballet Hispánico, ¿Cómo te sentiste al tener que reemplazar a la fundadora de la compañía?

Fue un gran honor que me dieran la oportunidad y también un reto increíble el asumir el cargo que Tina Ramírez ocupó por tantos años. Lo bueno es que estaba preparado para el reto, pues conocí a la maestra Ramírez cuando fui parte de Ballet Hispánico en los años 80, luego me mudé a Chicago en donde viví por 15 años y gané experiencia formando mi propia compañía. Eso me preparó para volver a la compañía cuando Tina se retiró.

¿Qué es para ti Ballet Hispánico?

Somos una compañía de bailarines profesionales y educadores. Siempre tengo presente que no somos solamente actores, coreógrafos y bailarines, sino que también somos educadores y promotores culturales. Queremos explorar y reconocer la diversidad de lo que es ser latino por medio de expresiones que van más allá de las imágenes típicas con las que nos asocian. Me gustan la salsa y el merengue, pero con Ballet Hispánico buscamos ir más allá de lo que ya se conoce como «típicamente latino» y plasmar de una manera artística y diferente la esencia de nuestra cultura.

¿Entonces lo que ustedes hacen es más que ballet tradicional?

El Ballet Hispánico es una fusión, algo que va más allá de cualquier género. Cuando Tina Ramírez fundó la compañía, usó el nombre «ballet» como sinónimo de danza en general, entonces nuestro nombre es equivalente a «danza latina». Somos una mezcla de varios estilos, en los que se incluyen el ballet tradicional, los bailes latinos, y danza contemporánea, entre otros.

¿Cómo es la temporada típica de Ballet Hispánico y qué presentarán en Boston?

Cada año nos dedicamos a crear bailes con diversos coreógrafos para que sean interpretados en escena por nuestros 13 bailarines. Usualmente tenemos una temporada en Nueva York, que este año se inicia en abril. También salimos de gira fuera de Nueva York, y en 2012 una de nuestras p

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