Nueve meses después de que revelara a sus compañeros que había fingido un embarazo como parte de un proyecto estudiantil de último año en la secundaria, una adolescente hispana promueve un nuevo libro en el que detalla su experiencia y deja entrever los motivos por los cuales emprendió este experimento.

Gaby Rodríguez, de Toppenish, Washington, acaparó en abril pasado espacios en la prensa internacional cuando anunció durante una reunión en su escuela que había utilizado durante meses una prótesis que le abultara el vientre a fin de investigar los estereotipos que afronta una adolescente embarazada.

El secreto sólo era conocido por un reducido grupo de personas, entre ellas la madre y el novio de la chica, así como el director de la secundaria. El resto de la comunidad de Toppenish no sabía absolutamente nada. Toppenish es una ciudad donde varios edificios están adornados con murales sobre el Viejo Oeste y se ubica en el Valle agrícola de Yakima, en el estado de Washinton.

El proyecto de Gaby Rodríguez recibió tanto elogios como críticas negativas. Algunas personas reconocieron el compromiso desinteresado de Gaby Rodríguez con su experimento y que ella abordara un tema serio, en tanto que otros le censuraron que mintiera en la realización de un proyecto escolar.

Algunos detractores todavía no comprenden por qué se emprendió el proyecto, dijo Gaby Rodríguez en entrevista reciente. Rodríguez expresó confianza en que estas personas conozcan los motivos en el libro de ella intitulado «The Pregnancy Project» (El Proyecto del Embarazo).

El libro fue preparado con la asistencia de un escritor fantasma. Una película sobre la experiencia, estelarizada por la actriz Alexa Vega, será estrenada el 28 de enero en el canal de películas Lifetime, en tanto que Gaby Rodríguez promueve su historia con numerosas presentaciones en radio y televisión.

El libro detalla el primer embarazo, a los 14 años, de la madre de Gaby Rodríguez, y el matrimonio con el padre de la criatura. Esa unión duró 16 años, resultó en siete hijos y estuvo salpicada de denuncias de maltrato. Las tres hijas de la pareja esperaban bebés y los dos hijos embarazaron a sus respectivas novias.

El embarazo adolescente, palabras más palabras menos, era una tradición familiar, dijo Rodríguez.

«Es difícil comprender por qué no aprendieron unos de los otros. Supongo que ellos necesitaban cometer sus propios errores», escribió la adolescente en el libro. «Ahora [los que siguieron] tienen hijos fabulosos, pero nunca es fácil tenerlos antes de que uno haya terminado de crecer».
La madre de Gaby Rodríguez, Juana, dijo que le era difícil compartir su experiencia de una manera abierta.

«Muchas mujeres pasan por esas cosas y prefieren intentar echarlas al olvido, pero a veces es mejor exponerlas», afirmó la señora. Agregó que su historia era importante para comprender a Gaby, quien nació después de otro padre.

«Mucha personas comentaban ‘¿cómo pudo [la estudiante] hacer eso?’ sin conocer la verdad. Esas personas necesitan saber [los motivos de Gaby]», agregó.

El experimento adquirió una importancia particular en Toppenish, cuya población es 75% hispana. Las jóvenes hispanas tienen las tasas más altas de embarazos y nacimientos que cualquier otra minoría.

Como parte del 5% de los mejores de su clase, Rodríguez participó en una exposición de liderazgo y dio una conferencia a sus amigos sobre relaciones sexuales seguras. No obstante, la estudiante fue blanco de aseveraciones, a menudo de otros integrantes de su propia familia, de que terminaría igual que sus hermanas.

«Como soy una chica hispana de una familia llena de embarazos adolescentes significaba que mis probabilidades de ser madre adolescente eran más altas que el promedio», escribió. «Si yo hacía que se cumplieran los vaticinios de las personas [en ese aspecto], ¿cómo reaccionarían las mismas?».

Gaby Rodríguez, que tiene ahora 18 años y estudia psicología en el Columbia

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