Por Miriam Valverde
«Ten valor». «Ten esperanza». «Tú puedes».
Esas fueron una de las frases motivadoras que docenas de adultos y niños escribieron el domingo ante pasado en grandes cartulinas blancas utilizando marcadores de colores radiantes.
Esos mensajes serán alzados en el área de Copley el 18 de septiembre cuando miles de participantes del Boston Marathon Jimmy Fund Walk completen su propósito: caminar hasta 26.2 millas en nombre de pacientes de cáncer.
La caminata, que recorre la ruta del Maratón de Boston, será realizada con la meta de recaudar fondos para proveer servicios a pacientes de cáncer y para promover más investigaciones en el Dana-Farber Cancer Institute sobre la enfermedad. Desde su inicio en 1989, la caminata ha recaudado más de $73 millones, según Dana-Farber.
El mes pasado, un grupo de niños pacientes de cáncer se encontraron por primera vez en el Parque Fenway con docenas de personas que caminaran millas en su honor. Estos participantes, típicamente en equipos, caminan para recaudar fondos y servir como apoyo moral para los pacientes.
«Todos hemos sido tocados por esta enfermedad, posiblemente todos conocemos una persona que ha tenido cáncer», dijo Mark Leahy, jefe de policía del departamento de Northborough.
Leahy, junto a Patrick Foley, jefe del departamento de policía de Douglas, serán parte del equipo de Jefes de Policías de Massachusetts que participará en la caminata.
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La caminata Jimmy Fund Walk
se realizará el 18 de septiembre recorriendo la ruta del Maratón de Boston
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«Definitivamente esto toca mi corazón», dijo Lindsay Buchholz, esposa del pelotero de los Red Sox, Clay Buchholz. «Al yo ser madre, me parte el corazón ver otros niños enfermos. Pero ellos me inspiran mucho, tienen más energía que yo».
Buchholz es parte de un equipo de esposas de profesionales de béisbol que apoyan al Jimmy Fund. Buchholz estuvo junto a otras esposas en Fenway dibujando con los niños y dando mensajes de aliento a las familias.
Anailda Ortiz, de ocho años, tenía esperanzas de asistir al evento en Fenway el domingo 24 de julio.
Pero la niña de Lawrence no pudo asistir, ya que tuvo que ir al hospital debido a una infección intestinal que se le manifestó la noche anterior.
Tras una serie de exámenes médicos realizados por unos fuertes dolores en las rodillas que sentía, Anailda fue diagnosticada en noviembre pasado con linfoma linfoblástica, dijo su padre Miguel Ortiz, en una entrevista telefónica.
Ortiz dijo que, afortunadamente, la enfermedad se detectó a tiempo, antes de que se transformará en leucemia. «Dentro todo lo malo que hay, eso es lo mejor», dijo el padre.
«Sentimos una bendición y agradecimiento a Dios que hay un sitio donde uno puede ir y encontrar ayuda», señaló Ortiz. «En Dana-Farber tratan a mi hija como si fuera una princesa».
A los ocho años, Anailda está muy pendiente de su propia salud. Ella frecuentemente cuestiona a sus doctores sobre los procedimientos, asombrando a doctores, dijo Ortiz.
A la vez, cuenta con una fiel enfermera, su hermanita Anisha, de cuatro años, dijo Ortiz, originario de la República Dominicana.
«Anisha nos ayuda mucho, cuando Anailda esta vomitando ella corre y nos llama, o cuando Anailda llora, ella va y la consuela y le pide que no llore», Ortiz compartió.
Ortiz dijo haber tenido que dejar su trabajo para poder asistir a su hija en casa. Aun así, dice que su familia trata de seguir adelante pos