Felicitas Baruch

Una experiencia individual y privada se convirtió en pública y comunal en Boston, donde este verano una hamaca gigante mece a aquellos que desean convivir, platicar y sentarse a observar los altos edificios de la ciudad desde una inusual perspectiva.

La creadora de la original obra es la arquitecta colombiana Hansy Better Barraza, de 34 años, quien inspirada por las hamacas que colgaban en su casa en su natal Barranquilla, diseñó la hamaca con capacidad para mecer a 15 personas de forma simultánea.

La idea surgió un año atrás, cuando Better se enteró a través de Twitter que la Fundación Awesome de Cambridge ofrecía un premio de $1,000 a la persona que tuviera una idea «awesome» (grandiosa).

«Esa mañana vi que mis vecinos tenían una hamaca, y se me hizo curioso que uno no se puede subir a la hamaca de otra gente», recuerda la arquitecta en entrevista con El Planeta. «Fue entonces que pensé en una hamaca pública, donde la gente pudiera relajarse y convivir», agrega.

La idea de Better le valió ganar el primer premio por $1,000 que la Fundación Awesome entrega cada mes a una idea grandiosa, y entonces, la arquitecta puso manos a la obra. Los fondos sirvieron para arrancar el proyecto que este verano se convirtió en una realidad, y desde el pasado 20 de agosto fue abierto al público en el Rose Fitzgerald Kennedy Greenway para mecer a todos aquellos que visitan el área.

La hamaca se tejió en el Greenway en cuatro días, del 11 al 15 de agosto, y la estructura, diseñada por la misma Better, tomó cuatro horas para su instalación. El proyecto ha costado hasta ahora $11,000, de los cuales $4,000 la arquitecta puso de su propia bolsa, y el resto lo reunió con colectas realizadas a través de Internet. Con ese dinero se consiguió lo necesario para dar vida a su obra y conseguir exponerla al público por dos semanas.

«Pero no hablo de los costos [del proyecto] a la gente cuando visitan la hamaca», dice la arquitecta con tono divertido, al señalar que ha sido la pasión que siente por el arte y por acercar a su comunidad con experiencias culturales, educativas y artísticas, fue lo que la llevó a emprender a este proyecto.

COMPARTIENDO UNA TRADICIûN MUY LATINA
Better, graduada de Arquitectura de la Universidad de Cornell en 1997 y con maestría de Urbanismo y Arquitectura de Harvard en 2000, señala que la meta de la hamaca era hacer de un objeto de la vida diaria una pieza de arte y, al mismo tiempo, abrirlo al público para que todos pudieran disfrutarlo. Es un proyecto, afirma, del que se siente orgullosa por su doble valor: cultural y educativo.

«Para mí lo más bonito es poder hablar de la historia de la hamaca. Crecimos con la hamaca en el patio, y uno podía sentarse en ella para reposar después de almorzar», recuerda Better, quien llegó a Nueva York procedente de Colombia a los 7 años de edad al lado de su madre, «como todos, en busca de una vida mejor en este país», explica. Con base en aquellos recuerdos de su infancia, el concepto de la hamaca grande en pleno parque da la sensación de convertir a Boston en un patio gigante, explica Better.

Su mayor recompensa, dice, es ver la manera en la que el público disfruta mecerse en la hamaca en compañía de otros. A raíz de que su proyecto llamó la atención de los medios, turistas de todo el mundo que visitan Boston se dan cita en Greenway para vivir la experiencia de la hamaca grande, pero también lo han hecho los bostonianos que trabajan en el distrito financiero y que a la hora del almuerzo se escapan para ver el colorido y diseño que ofrece la hamaca.

«Me siento contenta. Los latinos somos muy cálidos, el origen de

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