Por Kimberly Kinnecom

Leo Mosquea se identifica mucho con Liz, pues las dos tienen mucho en común: ambas crecieron en familias de bajos ingresos, con padres que mantienen más de un trabajo para poder subsistir. Las dos son de origen dominicano – aunque Liz nació en Estados Unidos – y ambas comparten una pasión por el cine, la lectura y la ciencia.

«Me recuerda mucho a mí misma», dice Mosquea. «Ella es una gran nerd, como yo».

Gracias a estas semejanzas, las dos fueron asignadas a ser pareja en un programa de mentores que dura el año escolar en Framingham High School, en donde Liz estu dia.

Tales semejanzas también ayudaron a que las dos se tuvieran una buena química casi inmediatamente, y a que establecieran un vínculo significativo.

Sin embargo, la pareja que forman Liz y su mentora, Leo, no es tan común como se pensaría. La razón es que, de acuerdo a datos otorgados por varias organizaciones con distintos programas de mentores, hay una escasez de mentores de origen minoritario para la alta demanda que existe de ellos.

Históricamente, más de la mitad de los estudiantes que participan en el programa de la escuela en Framingham son hispanos, una estadística que es común que se repita no sólo en muchos progra mas similares en Boston, sino en todo el país.

De acuerdo a datos de Mass Mentoring Partnership, de todos los jóvenes involucrados en programas similares o en listas de espera, aproximadamente el 63% es de origen hispano o afroamericano, y el 75% de mentores adultos son caucásicos.

Esto significa que muchos mentores y jóvenes no tienen mucho en común – contrario al caso de Mosquea y Liz – y en ocasiones no comparten los mismos antecedentes culturales y/o étnicos.

Debido a esta tendencia, Mass Mentoring Partnership, una organización que incorpora a 165 programas de mentores en todo el estado – incluida la Fundación Mazie que otorga fondos a la escuela secundaria de Framingham para su programa – lanzó una campaña específicamente dirigida a mentores que sean miembros de minorías, enfocándose en la capacidad cultural de los programas de mentores en Boston. Esta organización espera ver una gran respuesta en enero, mes que se celebra el National Mentoring Month en Estados Unidos.

La campaña Mentores de Color, que durará hasta 2011, es «un sólido esfuerzo para diversificar y expandir» programas de mentores locales, según dice David Shapiro, CEO de Mass Mentoring Partnership.

Shapiro agrega sentirse optimista de que en los próximos dos años la campaña reclutará 1,000 mentores de origen minoritario para llenar las necesidades de algunas 10 organizaciones, y que la campaña estimulará a otras comunidades a través del estado.

La campaña no viene de la idea de que los mentores sólo funcionan cuando el joven y el adulto mentor tienen el mismo origen étnico, dice Shapiro. «Esto es más de valor agregado. Los mentores funcionan a través de raza, etnia, género y generaciones, pero el impacto puede acelerarse si los pares tienen más cosas en común».

Los estudiantes quieren tener mentores con quienes compartan antecedentes similares, agrega, y la campaña trata de lograr eso trabajando con programas en su red para crear conciencia particularmente en comunidades con altas poblaciones minoritarias.

«Se trata de hacer este movimiento tan amplio como podamos», explica Shapiro. «Queremos que la mayor cantidad de gente posible forme parte de esto, que sean instrumentos de cambio.

En el programa de mentores de la escuela secundaria de Framingham, las parejas de mentores y estudiantes son determinadas a través de un cuidadoso proceso de investigación para asegurar

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