Por Felicitas Baruch

Convertidos en la minoría más grande, con una población de 46.9 millones en 2008, es innegable que los latinos cuentan en Estados Unidos, y el censo 2010 será clave para consolidar su posición en este país: una oportunidad para hacer oír su voz en la búsqueda de mejores condiciones de vida, así como en la larga y sinuosa lucha por una reforma integral a las leyes de inmigración.

¿Pero qué es el censo y que lo hace tan relevante?

El censo poblacional, que se realiza cada 10 años de acuerdo con lo establecido en la Constitución de los Estados Unidos, es el conteo de todas las personas que actualmente viven en este país, sin importar su raza, o estatus migratorio.

El conteo arrancará en marzo próximo, cuando cada hogar de Estados Unidos y Puerto Rico recibirá un formato con 10 preguntas que, una vez contestadas, deberán devolverse en el sobre de timbre postal pre-pagado que se proporcionará con el cuestionario.

De no enviarse el formato, a partir de mayo un representante del censo visitará el domicilio para hacer la entrevista personalmente.

La información recabada con el censo permitirá crear estadísticas sobre la población que serán usadas para determinar la distribución anual de más de $400,000 millones de fondos federales que se darán a las comunidades para atender servicios críticos como la construcción de escuelas, hospitales, centros de entrenamientos para empleos, puentes, túneles y obras publicas.

Y aunque el proceso es sencillo – contestar las preguntas toma menos 10 minutos – el censo enfrentará desafíos para hacer contar a todas las personas y reflejar el número real de habitantes, en especial entre las comunidades inmigrantes, incluída la latina, donde aún existe el temor ante el tipo de preguntas, la confidencialidad y el uso que se hará de la información.

«Yo sé que hay mucho miedo [respecto al censo], especialmente en nuestra comunidad latina y la comunidad inmigrante», explica Jenny Cintrón, directora del Centro Hispano de la agencia sin fines de lucro Action for Boston Community Development, Inc. (ABCD).

«Hay temor entre aquellos que están en proceso de su estatus legal o entre los que no lo tienen y están aquí indocumentados, pero es importante que se hagan contar sin importar su estatus legal. La oficina del censo no le puede dar información a nadie, ni al presidente. Los empleados del censo hacen un juramento de confidencialidad, por eso es seguro», explica la activista comunitaria, cuya organización colabora con la oficina del Censo 2010.

APATÍA Y TEMOR

Los resultados de una encuesta reciente parecen confirmar ese miedo, o incluso una apatía general por contestar el censo: uno de cada cinco entrevistados no participará en el conteo.

La investigación, realizada por el Pew Research Center subraya los retos para la Oficina del Censo. En total, el 90% de los entrevistados en la encuesta indicaron que el censo es «muy importante» o «algo importante» para el país.

Sin embargo 12% dijeron que no estaban seguros si llenarían la forma del censo, avalado por el gobierno federal, y otro 6% indicó que era poco probable que lo hicieran o definitivamen

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