WOODY HARRELSON ARREMETE CONTRA LOS ZOMBIS
Por Martin del Palacio
Desde que apareció por primera vez en la serie «Cheers», su rostro singular se volvió inolvidable, primero en la televisión y luego en el cine, donde allá por la década del ’90 supo ser una de las figuras más importantes del cine con películas memorables como «White Men Can’t Jump», «Natural Born Killers» de Oliver Stone y «Money Train», en donde compartió cartel con Wesley Snipes y una aún desconocida Jennifer López. Su talento como actor fue premiado con una nominación al Oscar por «The People vs. Larry Flynt», en la que interpretó al empresario periodístico que supo tener graves problemas con la ley debido a su constante desafío de la censura y también se dió el gusto de acompañar a Penélope Cruz en su primera película norteamericana, «The Hi-Lo Country».
Pero harto del sistema y hombre de convicciones firmes que no siempre se llevan bien con el glamour, Woody Harrelson desapareció durante un tiempo, en que se mudó junto a su familia a un sitio alejado en Costa Rica donde intentó convivir en armonía con la naturaleza.
En los últimos años, y tras mudarse a Hawai, en donde vive actualmente, Harrelson ha retornado con impetu a la actividad cinematográfica, una buena muestra de lo cual estará dada por el hecho de que en estos últimos meses del año se lo podrá ver en dos películas de suma importancia. Una de ellas, «2012», en donde en un papel de reparto interpreta a un hermitaño locutor de radio que desde su refugio en el bosque alerta a los que quieran escucharlo de que se avecina el fin del mundo, será sin dudas el gran acontecimiento cinematográfico de la temporada, mientras que en «Zombieland», la comedia de horror que marca el debut como director de Ruben Fleischer, tiene uno de los papeles protagónicos como un rudo cazador de zombis que no le tiene miedo a nada y cuya única obsesión es encontrar los últimos ejemplares de su dulce favorito que han quedado en un mundo post-apocalíptico.
«La verdad es que yo no miro películas de terror porque me asustan mucho y después no me puedo dormir», señala Woody y aclara: «pero tampoco es que nunca he hecho una película de ese género porque tenga un prejuicio contra él. Simplemente nunca me enviaron un guión que me resultara atractivo. Pero en este caso, me entusiasmó que se tratara de una comedia de acción, y que estuviera en la misma linea que «Shaun of the Dead», más allá de que el argumento de las dos películas no se parezca para nada, porque la única coincidencia es que las dos tienen zombis y ambas son comedias. Creo que esta era una oportunidad única para que yo incursionara por el género, porque no me veo participando de un proyecto como «28 Days Later». En cambio filmando «Zombieland» me divertí mucho».
Aunque en el filme se lo ve verdaderamente obsesionado por conseguir un Twinkle, un dulce que después de la destrucción generalizada provocada por los zombis se ha convertido en un objeto de valor, Harrelson admite que en la vida real no le gustan particularmente, y que la producción tuvo que hacer ciertos arreglos para que se lo pudiera ver consumiéndolos a toda hora: «no les quedó otro remedio que fabricar una buena cantidad de Twinkles que estuvieran en linea con mis convicciones. No tenían derivados de la leche ni azucar ni agregados de maiz. La verdad es que les quedaron muy sabrosos. Después de esta experiencia deberían lanzar una linea de Twinkies que sean saludables…», comenta el actor con su típica sonrisa sarcástica.