Por Manuel Álvarez y Ricardo Herreras
Gabriel Badilla, originario de San José, Costa Rica, llegó a los New England Revolution el 18 de agosto del pasado año como internacional absoluto por su país y debutó en la Major League Soccer (MLS) tan sólo dos días después contra Los Ángeles Galaxy. Gabriel, 22 veces internacional por Costa Rica y miembro de la plantilla que disputó la pasada Copa Mundial de la FIFA, jugó seis partidos la pasada temporada, cinco de ellos como titular.
Futbolísticamente hablando, Gabriel Badilla es un defensa técnico, rápido en el cruce y con la calidad requerida para sacar el balón jugado desde atrás. Tras varios meses de interés por parte de los Revolution, finalmente, Gabriel llega a Boston procedente del Deportivo Saprissa. Los gestores del equipo coincidieron en que Badilla, próximo a cumplir sus 25 años el 30 de junio, era uno de los centrales más prometedores de la zona CONCAF y lo contrataron con la intención de fortalecer el eje defensivo del equipo y así luchar por conquistar el título.
«Tenemos que poner atención a muchas cosas si queremos optar al título», afirma Badilla. «Llevamos una temporada un poco irregular. Nos han castigado las lesiones».
Pero en Estados Unidos los dirigentes no se dejan llevar por las rachas de resultados ya que para ellos «lo importante es el resultado final». Actualmente, aunque marchan sextos en la clasificación, los Revolution se encuentran a tan sólo seis puntos de los líderes el DC United con dos partidos menos en su haber. Esto quiere decir que si los Revolution ganaran esos dos partidos igualarían a puntos al líder de la clasificación. Por el momento, Badilla no añora el fútbol de su Costa Rica natal. El joven decidió dar el salto a una liga más potente, aunque el fútbol que se practica en Estados Unidos no se parece en nada al que se practica en el resto de Latinoamérica.
«Sí, sí, sí. El fútbol aquí es mucho más directo. A nosotros los latinos nos gusta más tocar el balón y jugar pausado», dice el defensa que admite que el ritmo de juego en el fútbol estadounidense «es muy fuerte, muy superior al ritmo al que estamos acostumbrados en Costa Rica». Aunque la MLS tiene unas posibilidades mediáticas enormes, es cierto que desde Europa y Sudamérica se le acusa de falta de calidad en algunas ocasiones. Para Badilla, la clave de mejorar el nivel de la liga norteamericana podría estar en la contratación de más jugadores latinos. «Muchos de los jugadores que marcan la diferencia en la MLS son latinoamericanos», dice Badilla, que creció viendo como estrellas del balompié como Carlos Valderrama, Jorge Campos o Cuauhtémoc Blanco triunfaban en el fútbol de élite estadounidense.
En el vestuario de los Revs hay otro jugador latino. Mauricio Castro, natural de Honduras (nacido el 11 de agosto de 1981) e internacional en cuatro ocasiones, llegó al equipo el 18 de febrero de 2008 y se hizo con la titularidad rápidamente.
El hondureño, conocido por sus compañeros como «Pipo» disputó 24 encuentros de los que fue titular en 22. Actualmente Castro está lesionado, pero su entrenador confía en que se recupere rápido para volver a utilizarle en alguno de los flancos del equipo.
EL OTRO PARTIDO La llegada de un jugador latino a la MLS supone una serie de retos que comienzan nada más firmar el contrato. Ya no es sólo el intentar hacer el mejor papel en el terreno de juego. Es mucho más, se trata de que el jugador se integre a una sociedad muy diferente a la nativa y encima, a una cultura y un clima diferente y, sobre todo, al idioma.
«Fue lo más comp