Por Virginia Gómez

Hay infinitas maneras de observar el mundo, pero ¿por qué empeñarse en mirarlo siempre con los ojos desnudos? Aquella no era más que una inquietud de su adolescencia en Argentina, una frustración de fotógrafo aficionado cuya cámara captaba una imagen diferente a la que guardaba en su cabeza. Pero la inquietud maduró, él se graduó en Ingeniería Mecánica y la frustración se convirtió en su arte.

Hoy, el artista argentino muestra el espacio urbano desde perspectivas inusuales, fotografiando al azar, valiéndose para ello de sus propias soluciones técnicas. Esteban Pastorino, nacido en 1972, ve el mundo desde una cometa, como ya lo hizo Arthur Batut en el siglo XIX, y fabrica sus propias cámaras y altera las lentes a su gusto para conseguir efectos ópticos insólitos. Y todo ello se lo ofrece al espectador, juega con su interés y le invita a que descubra.

Ésa es su intención en «Shifting Perspectives», una muestra de más 70 obras que Pastorino exhibirá en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston a partir del 29 de agosto. La exposición, que incluye 18 imágenes impresas en papel, ocho cajas de luz panorámicas y 50 diapositivas, reconstruye el mundo en miniatura y en panorámico a través de retratos urbanos tomados en diversos países.

No obstante, más que en la temática, Pastorino incide en el proceso fotográfico y se esfuerza en conseguir imágenes que el ojo nunca podría alcanzar, de ahí su pasión por fabricar sus propias cámaras. El resultado, siempre impredecible, sorprende por sus múltiples lecturas. Así, en sus fotografías aéreas desde una cometa, tomadas desde hasta 400 pies de altura, lo que parece una maqueta resulta después un paisaje real. «El espectador se da cuenta de que hay detalles demasiado pequeños para ser reproducidos a escala», comenta el fotógrafo, inspirado por la afición al modelismo de su juventud.

«La idea era tener una perspectiva inusual y reconstruir la relación de distancias que en el mundo real uno tiene al percibir una maqueta. Gracias al punto de vista cenital, obtengo imágenes muy diferentes a lo que me imaginaba y ésa es la sorpresa que quiero compartir con el público; no le planteo una subjetividad, quiero que se haga cómplice», explica Pastorino vía telefónica desde Buenos Aires. Para conseguir la apariencia de miniatura, este fotógrafo argentino enfoca y desenfoca asimismo los planos de la imagen, «generando falsamente el efecto que se da en los objetos pequeños» e invitando al espectador a la reflexión.

CAJAS DE LUCES

La segunda de sus series se presenta en cajas de luces con efecto tridimensional. Se trata de fotografías panorámicas capturadas en distintas ciudades de Asia, Europa y América con la intención de registrar, de una nueva forma, los aspectos en común y las diferencias entre las grandes urbes. Todas ellas, que requieren de unas gafas 3-D para ser observadas, fueron tomadas con una cámara estereoscópica de dos lentes que el fotógrafo colocó en coches, trenes y barcos para obtener una sola imagen sin cortes, tan larga como la película que utilizó para realizarlas.

«Tardé casi dos años en terminar esta máquina, el diseño y la construcción son muy complicados», explica Esteban Pastorino. Su entusiasmo por los procesos fotográficos nuevos, sin embargo, no se queda ahí y este ingeniero mecánico ya está trabajando en una cámara panorámica de gran formato que será instalada en un avión construido también por él mismo. «Estoy utilizando los planos de una aeronave de los años 30 que se construyó sin herramientas eléctricas en Minnesota; me llevará un mínimo de tres años», concluye el artista

«Shifting Perspectives», la mayor exposición individual de Pastorino en E

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