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Salud y democracia

By Ilan Stavans

El acalorado debate en derredor de la reconfiguración del sistema médico en el país es testimonio de una democracia activa. Los cambios como el que se discute no se llevan a cabo de manera tiránica y unipartidaria sino que resultan de un diálogo a todos los niveles sociales.

Lo que no implica que el debate sea civilizado. El grito de «Â¡Mientes!» al presidente Obama durante su discurso sobre el tema de parte del republicano Joe Wilson de Carolina del Sur es una afrenta a la institución del Congreso. Y el tono de las marchas y protestas a nivel nacional de parte de conservadores es aún más peligroso.

El sistema médico está en agonía desde hace décadas. Las compañías de seguro maniobran de manera deshonrosa. La gente de bajos recursos no tiene acceso a los servicios más básicos. El afán de lucro entre los doctores los ciega a la realidad. De igual manera, el norteamericano promedio, debido a la mala alimentación y la resistencia al ejercicio físico, crecientemente sufre de enfermedades como la obesidad.

Un problema multifacético como éste requiere de soluciones complejas. Obama no es el primer líder que propone un cambio radical. Su anhelo es ser el último. Acusarlo de comunista es absurdo. Sugerir que su propuesta elevará la deuda nacional es incoherente. Aquellos que tergiversan los datos básicos del debate atentan contra la democracia.

Las recomendaciones del presidente son sensatas: no dejar fuera de la atención médica a ningún ciudadano; ponerle un freno a la rapacidad de la industria aseguradora; ofrecer opciones viables para aquellas familias con un salario de menos de $40,500; controlar el precio de las medicinas; y establecer una jerarquía viable de médicos que atiendan a todo el público y no a una parte reducida.

Que un país más rico del mundo deje a tanta gente sin cobertura es increíble pero remediable. Puede que la propuesta de Obama no sea perfecta pero sí es más humana que nuestra patética situación actual. Descarriarla es permitir que la agonía que nos embarga como país continúe ininterrumpida.

Ilan Stavans es ensayista y profesor; entre sus libros se encuentra «La Condición Hispánica». Imparte la cátedra Lewis-Sebring en Amherst College. Su e-mail es ilan@elplaneta.com.

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