Por Adriana Recchia

Siguiendo con su política de no dar la cara, el representante William Lantigua no se presentó al foro de candidatos que organizaron el pasado miércoles la agencia ¿Oíste?, Casa Dominicana y el periódico Siglo21.

En estas elecciones para la alcaldía, Lantigua se ha convertido en el candidato fantasma. No acepta entrevistas, no quiere dar declaraciones a la prensa, no participa en foros ni debates y tampoco ha presentado hasta el momento ningún plan de gobierno. Lo de William es poner letreros en las casas y calcomanías en los carros, muchas veces haciendo valer la importancia de su cargo legislativo, que es igualmente temido como respetado.

Todos sabemos las razones de su resistencia a ser auscultado por la opinión pública. Teme perder simpatizantes a la hora de confrontar ideas y planes con otros candidatos más preparados que él. Este modus operandis no es nuevo en William Lantigua. De esta misma forma él ha venido enfrentando las competencias electorales en las que ha participado anteriormente. Y las ha ganado, aprovechándose de la inocencia de mucha gente y del valioso respaldo político que tuvo de Isabel Meléndez.

Pero hoy las cosas son distintas. Isabel no está con él. Y, esta vez, los votantes que deberá conquistar no sólo son los latinos del Distrito 16, sino los de toda la ciudad.

La comunidad latina debe abrir los ojos. ¿Cómo podemos endosar a un político que no nos quiere decir los planes que tiene para nuestra ciudad? Ni quiere asumir la responsabilidad que debe temer todo político honorable de enfrentar con valentía y respeto las inquietudes y exigencias de sus electores.

Los que fallaron y los que salieron bien parados

Otro que falló fue Pedro Payano. Él estuvo presente al iniciarse el foro, pero se excusó de participar porque le dolía la garganta y estaba prácticamente afónico. Lo que no estuvo bien de su parte es no haber cuidado su salud para el importante evento. Hizo todo lo contrario. Estuvo haciendo campaña hasta las 5:00pm y como era de esperar para alguien recién operado de la garganta, a la hora del foro, sus cuerdas vocales estaban nulas. Una salida dolorosa, pero conveniente para él, porque pudo evitar exponer las limitaciones de su inglés.

Marcos Devers tampoco salió bien parado. Le faltó preparación en los temas. Frente a los demás candidatos – anglosajones y latinos que viven desde la niñez en este país – el inglés de Devers es pobre.

Por eso mismo, debía prepararse más que ningún otro político. El resultado fue que no logró articular correctamente su exposición y cuando le fallaron las palabras, recurrió a las improvisaciones que lo desviaban del tema central al que debía abocarse. Una lástima.

Lenguaje corporal

Resaltó el lenguaje corporal de Julia Silverio, ratificando con su cabeza muchas de las opiniones del candidato David Abdoo, a quien respalda el grupo Sullivan.

Julia tuvo un gran manejo del inglés, como siempre. Como era de esperarse, mantuvo su posición conservadora y, por eso mismo, totalmente despegada de las necesidades de la comunidad. Esto se volvió a ver cuando se debatió la Ley de la Residencia. Durante el foro, ella volvió a repetir que si la población lo pedía, ella – de ser alcalde – volvería a restituir la legislación. Una frase y una excusa por demás gaseosa ya que la Ley de Residencia se perdió en Lawrence gracias a ella y desde que comenzó esta campaña electoral Silverio ha reiterado – aunque de manera más suave – que ella no acuerda con el espíritu de la Ley. Irónicamente, uno de los más claros y firmes en dar su respaldo a la Ley de la Residencia fue David Abdoo quien se manifestó a favor de restituirla. Blanchette, en cambio, tuvo una posició

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