Por Kimberly Kinnecom
La salvadoreña Delmy Rosales se sintió afligida al saber del desastre natural que sucedió en su país en noviembre y decidió que tenía que ayudar a las víctimas.
«Las imágenes que vi del desastre tocaron profundamente mi corazón», dijo Rosales.
«Cuando me levanto, rezo por aquellos que ya no tienen a sus hijitos o sus padres para abrazarlos o que no tienen una cama calientita o un lugar que ellos digan que es su casa», explicó Rosales.
«Eso me anima a continuar cualquier esfuerzo que sea necesario lograr para los sobrevivientes y a dar gracias a Dios de vivir en una comunidad generosa que extiende su mano al necesitado».
El desastre, que ocurrió al mismo tiempo que el huracán Ida a principios de noviembre, afectó a millones de personas por las lluvias, inundaciones y deslaves que ocasionó, dejando a la gente de El Salvador en una emergencia nacional.
Dennis Feltgen, portavoz del Centro Nacional de Huracanes en Miami, dijo que al tiempo que Ida fue localizada sobre la parte oeste del mar Caribe, otro «sistema de tormentas» que entró al país desde el Pacifico que provocó potentes lluvias, que a su vez resultaron en una cantidad de deslaves e inundaciones.
Feltgen afirmó que, por lo tanto, el huracán Ida no fue el responsable de los impactantes daños, sino ese frente de tormentas.
Un reporte oficial del Sistema Nacional de Protección Civil de El Salvador con fecha del 23 de noviembre confirma las siguientes cifras:
198 muertos, 77 desaparecidos y casi 6,000 personas en albergues; 1,755 casas fueron afectadas, de las cuales 331 fueron completamente destruidas, 308 dañadas de forma parcial y 1,116 están en alto riesgo. Además, 41 puentes colapsaron o dañados y 12 ríos se desbordaron destruyendo zonas de cultivos agrícolas.
A la fecha, la agencia se ha recibido más de $10 millones de asistencia humanitaria en efectivo y especie enviada por países, embajadas, consulados salvadoreños, y varias agencias, empresas y organizaciones internacionales.
A esa ayuda humanitaria se ha sumado la participación de algunos grupos comunitarios latinos de Boston y Lawrence, que respondieron a la tragedia recaudando donaciones.
Rosales, quien llego a Lawrence de Santa Ana, El Salvador, en 2005, ha estado colaborando como activista comunitaria y voluntaria en diferentes organizaciones desde su llegada. También trabaja con líderes comunitarios ayudando en actividades de apoyo para países que han sufrido tragedias similares como Guatemala, México y República Dominicana.
El día 10 de noviembre, Rosales se enteró de lo que sucedió en su país a través de internet y de una amiga salvadoreña que también vive en Lawrence.
Después de darse cuenta de la magnitud del desastre natural, Rosales envió un e-mail a varios contactos, incluyendo una red de asociados de Lawrence CommunityWorks, donde es voluntaria.
Inmediatamente recibió una respuesta positiva de apoyo y así se formó un equipo que organizó un Radio Maratón con la intención de apoyar a la gente a enfrentar las dificultades que ha dejado las lluvias y apoderar a los salvadoreños a reconstruir sus casas, comunidades y país.
El evento que se llevo a cabo el 21 de noviembre fue transmitido por la estación radial Nuevo Impacto 1490 AM. Dos oficinas y un grupo de voluntarios fueron asignados para ser los centros de recepción de fondos y algunas donaciones fueron recibidas en la estación de radio, donde muchos salvadoreños y los presentadores de los programas asistieron para motivar a la comunidad a donar.
Rosales reporte que el equipo se recaudó $5,416 en donaciones de más de 200 personas, y a la fecha sobrepasan ya los $6,000. Los fo