Por Rafael Ulloa

Hasta hace poco, el actor nacido en Perú se presentaba en Cambridge interpretando a Ilya Afanasyevich Shamrayev en la obra The Seagull, del dramaturgo ruso Anton Chekhov y puesta en escena por el American Repertory Theatre. Semanas antes, Remo Airaldi actuaba en los zapatos de otro personaje y antes de eso, decenas de producciones del A.R.T. han tenido al artista parado en el escenario interpretando distintos roles. TuBoston.com conversó con este actor que no tiene tiempo de aburrirse gracias a las múltiples obras en las que participa cada año.

-Cuéntanos un poco de tu historia, ¿cómo llegaste a Cambridge y al Amercian Repertory Theatre?
-Yo nací en Perú, de padre peruano y madre chilena. A mediados de los 70’s nos mudamos a Nueva York en donde ya comencé a participar en producciones teatrales de mi escuela en el Bronx. Después de la escuela fui a Harvard, en donde comencé a colaborar con el American Repertory Theatre (A.R.T.), más o menos en 1985. Ellos (A.R.T.) me ofrecían trabajo, me daban papeles en algunas producciones. Cuando me gradué de Harvard comencé a trabajar formalmente con ellos, como actor y asistente de dirección.

– Vienes de un hogar hispano y en nuestra comunidad es quizás más popular aquella creencia de que «todo actor de teatro se muere de hambre», ¿cuál fue la reacción de tu familia cuando decidiste ser actor? ¿Cómo fue el proceso?
-Mis padres querían que yo me convierta en un abogado o en un doctor. Especialmente después de que logré entrar a Harvard -un gran logro para un inmigrante- ellos esperaban mucho de mí. Una vez en la universidad, me di cuenta de que no sería un doctor porque no me gustaban las clases de química que hubieran sido necesarias en esa carrera. Las leyes quedaron como la otra opción por la que me hubiera ido, pero comencé a meterme más en la actuación y a desarrollar pasión por el teatro. Como ves, me quedé con la actuación a pesar de que mis padres hubieran querido que tenga una carrera más estable.

– Has estado tanto tiempo con A.R.T. y has participado en tantas obras que tus temporadas no se comparan con las de aquellos actores que durante años interpretan un mismo rol, ¿qué nos puedes decir sobre eso?
-Cuando uno de los actores-estudiantes que participaba en la obra The Seagull me preguntó cuánto tiempo había durado mi temporada teatral más larga, lo pensé y me di cuenta que lo más que he estado con una sola obra es alrededor de un mes. Yo no sé si sería feliz o tan siquiera podría trabajar en una misma obra por varios años, como es el caso de algunos de los que hicieron Cats en todas sus temporadas.
La ventaja de trabajar como lo hago en A.R.T. es que puedo colaborar con diferentes directores. Eso significa que puedo aprender de diferentes estilos y formas de poner en escena una obra. Algunos directores dan más importancia a ciertos elementos, otros ofrecen perspectivas distintas para resolver problemas, en general esa variedad te mantiene siempre interesado en tu trabajo y motivado. Llevo muchos años trabajando con A.R.T. pero no me siento cansado o necesitado de variedad; al contrario, se siente muy bien.

-Durante todos tus años con A.R.T. que es lo más inusual con lo que te ha tocado trabajar en escena
-Hemos hecho cosas bastante inusuales en los escenarios de A.R.T. y algunas obras han requerido más de mí. Por ejemplo, recuerdo que en Island of Slaves, yo tuve que desarrollar un rol muy serio y que demandaba mucho de mí como actor. Un caso curioso fue el de la puesta en escena de The Cabinet of Dr. Caligari, ya que el director decidió -por alguna razón que nunca descubrí- grabar todos los diálogos y sonidos en un estudio, de ante

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