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Por Eduardo A. de Oliveira

El complicado panorama del sistema médico estadounidense encierra una serie de programas independientes que, aunque son menores, son capaces de salvar vidas. Estos programas cobran más importancia ahora, en el contexto actual en Massachusetts, en el cual 30,000 inmigrantes legales enfrentan la pérdida de su seguro médico subsidiado por el estado a finales de este mes. Uno de esos programas independientes ha beneficiado a Marco, un guatemalteco de 56 años que sufrió un ataque cerebral en 2006. Marco, que rehusó dar su apellido, dice que no estaría vivo hoy si no fuera por MetroWest Meds, un programa que ayuda a personas de bajos ingresos a obtener medicinas gratis.

Desde 2007, Marco, que emigró a EE.UU. para pagar una deuda de $12,000, toma seis píldoras al día – todas gratis.»Por lo general solicitamos todas las medicinas que podemos, aunque la persona no tenga número de seguro social pero que sí es evidente que vive aquí permanentemente», dice Susan Moriarty, administradora del programa, explicando que algunas industrias farmacéuticas requieren pruebas del estatus legal de los pacientes para estar seguras de que los clientes permanecerán en el país. Mientras el 42% de los clientes del programa son blancos, MetroWest Meds actualmente sirve a muchos pacientes inmigrantes: 18% son hispanos, el 12% brasileños, el 5% afro americanos y el 2% asiáticos.

Los principales clientes de este programa gratuito residen en las 20 ciudades alrededor del área de Framingham y que no son elegibles para obtener Commonwealth Care (el seguro médico subsidiado por el estado) pero que sí están incluidos en el Health Safety Net, el cual no cubre medicamentos vendidos sólo con receta.

Aproximadamente el 45% de las personas beneficiadas por el MetroWest Meds tienen de 45 a 64 años. Desde su concepción en 2004, el programa ha visto una gran fluctuación de asistencia de pacientes.

La Ley de Reforma de Salud en Massachusetts, creada en 2006, también provocó cambios en MetroWest Meds. A medida que más residentes se beneficiaban del programa estatal de seguro médico subvencionado, Moriarty comenzó a ver más inmigrantes indocumentados, que no eran elegibles si se atendían las nuevas directrices de la reforma.

Helenice Valentin, intérprete de portugués y originaria de Brasil, revela que a veces los clientes confunden MetroWest Meds con un seguro médico regular.

«La gente tiende a pensar que esto es una especie de seguro. Pero deben entender que el programa no está financiado por el gobierno. Ellos tienen la suerte de que ese programa actúa aquí, pero no se da en todo el país», dice ella. Para Marco, el programa vino en el momento oportuno.

Él siempre había sufrido de hipertensión, y se remitió a una clínica de Framingham. Pero esperó durante 20 días unos medicamentos que nunca le llegaron.

A pesar de que su pierna y brazo derechos quedaron paralizados después de su ataque cerebral, él todavía camina a su trabajo que consiste en limpiar un restaurante ubicado en el Natick Collection Mall. Antes de ese trabajo, limpiaba un Wendy’s en la ruta 9. Durante 5 meses, tuvo que caminar durante 2.5 horas cada día laborable.

«Ya he sufrido mucho aquí. Pero esto no se compara con la bendición que he recibido, mi salud ha vuelto». Después de seis años viviendo en Massachusetts, Marco planifica volver a Guatemala en noviembre.

«Quiero morir cerca de mi esposa y mis dos hijos», dice él. Después de casi dos años recibiendo por correo las píldoras que le han salvado la vida, Marco tiene un mensaje a aquellos que aprueban su medicamento cada mes. «Bendigo el día que esta persona nació. Lo que esta persona hace no tiene ningún precio. Creo que nin

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