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Preparando la mesa para la reforma migratoria

Por Maribel Hastings* | America’s Voice

Aunque 2009 no vio la prometida reforma migratoria integral, la semana pasada se presentó un proyecto de ley en la Cámara Baja que tiene varios objetivos, sobre todo, comenzar a preparar la mesa para la negociación de un proceso legislativo arduo que los proponentes de la reforma esperan rinda los frutos deseados el año entrante.

El congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, presentó el proyecto progresista «Reforma Migratoria Integral de 2009 para la Seguridad y la Prosperidad de Estados Unidos» (CIR ASAP, por sus siglás en inglés) que sin ser la medida «oficial» de la Cámara Baja, espera contar con el apoyo de varios sectores demócratas camerales, incluyendo la bancada latina del Congreso (CHC).

Ciertamente la presentación de un proyecto es el inicio del camino legislativo y hay que enfatizar que lo que se presente no es necesariamente lo que eventualmente incluya un proyecto final. Pero tomando en cuenta que durante todo este año las únicas noticias en el frente migratorio han tenido que ver con deportaciones, reforzamiento de medidas de seguridad, y promesas de acción, el desarrollo es alentador.

En palabras de Gutiérrez, «el tiempo de espera se acabó» y aunque presenta la medida antes del receso navideño, la idea es que «no haya excusa para la inacción en el nuevo año».

Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, considera que como estrategia legislativa, Gutiérrez y el CHC tienen tres objetivos:

«Crear un formato de ideas sobre buenas políticas públicas que influencien los futuros proyectos; presionar a la Casa Blanca y a los líderes de la Cámara Baja y del Senado para que mantengan su promesa de avanzar una reforma migratoria en el presente Congreso; y garantizar un lugar en las negociaciones que decidirán un proyecto final».

Siempre se ha dicho que el proceso legislativo comenzará en el Senado, donde el presidente del subcomité de Inmigración, Charles Schumer, demócrata de Nueva York, trabaja junto al senador republicano de Carolina del Sur, Lindsey Graham, en un lenguaje que obtenga apoyo bipartidista, un término que es una especie en peligro de extinción sino ya extinguido en el Congreso.

No se anticipa que el plan de Schumer sea tan «progresista» como el que presentará Gutiérrez y es por eso que el congresista busca posicionarse en el debate que determine el lenguaje final de una medida.

El tiempo es oro porque la agenda del Senado está cargada con planes de creación de empleos, regulaciones financieras y una medida energética.

Y no olvidemos que es año electoral cuando los políticos le huyen a temas difíciles como el diablo a la cruz aunque luego anden frescos como lechuga pidiendo su voto.

La semana pasada Gutiérrez afirmó que el apoyo para la reforma existe pero que la pregunta es si habrá la voluntad política para hacerla realidad.

La voluntad de los políticos muchas veces no es tan «voluntaria». Necesitan constantes recordatorios de que fueron electos por el pueblo, aunque en el caso de la inmigración siempre algunos dirán que «los indocumentados no votan», pero recordemos que sus familiares o amigos sí lo hacen, y que esos indocumentados son padres de niños y jóvenes que son potenciales votantes estadounidenses.

De manera que si las razones humanitarias no los mueven, los cálculos políticos deberían motivarlos. Los votantes latinos, sobre todo los inmigrantes, fueron vitales para el triunfo de Barack Obama en estados no tradicionalmente ganados por demócratas.

No sé el impacto que tenga la inacción en el frente migratorio en 2010 en los comicios de medio tiempo de ese año. Siempre se anticipan pérdidas en el Congreso para el partido que ocupa la Casa Blanca. Pero si Obama y los demócra

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