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OPINIûN: Señales de una resaca peligrosa

Por Rudy Ruiz*

¿Será algo más que coincidencia que fueran sus sentimientos hacia los inmigrantes de piel morena lo que provocara que un Congresista interrumpiese a gritos a un presidente de raza negra?

La evidencia es circunstancial, pero lo mismo pudo haberse dicho de la punta del témpano que hundió al Titanic.

A mitad del discurso del Presidente Obama sobre la reforma al sistema de salud ante el Congreso, justo después que el presidente negara que la legislación proporcionaría cobertura gratuita a los inmigrantes ilegales, el Congresista Joe Wilson (Republicano de Carolina del Sur) interrumpió gritando, «Miente!»

¿Será irónico o será predecible que un sentimiento tan fuerte en contra de los inmigrantes brotase de un representante del estado con la población Hispana de más rápido crecimiento en el país?  De cualquier forma, dice mucho acerca de lo que significa ser Latino en la actualidad, legal o ilegal.

Es curioso que Wilson provenga del Viejo Sur, tierra del estereotipado «caballero sureño».  Desafortunadamente, él optó por personificar un estereotipo mucho menos favorable, uno que está justificado por su membresía en lo que Keith Olberman, de MSNBC describe como un grupo «radical, que glorifica la insurrección y es acusado de albergar supremacistas blancos, denominado «Hijos de Veteranos Confederados».

¿Me pregunto si interrumpiría de la misma y grosera forma a un presidente blanco?  Â¿Me pregunto si le preocuparía tanto que los inmigrantes se beneficiaran de la reforma al sistema de salud si esos inmigrantes no estuviesen cambiando la tez de Carolina del Sur?

Y me lo pregunto porque si el debate sobre la reforma al sistema de salud se ha calentado al punto del antagonismo, ¿qué podemos esperar del debate acerca de la inmigración, considerando sus matices tan obviamente étnicos y raciales?

El exabrupto de Wilson es señal de la naturaleza explosiva de la continua guerra cultural de nuestro país.  Ã‰l y los de su clase no quieren pagar para que los que no puedan costearla, ni los inmigrantes ilegales que no pagan impuestos tengan acceso a la atención médica.  En realidad, ellos no quieren inmigrantes, punto.  No admiten las verdaderas razones detrás de su postura porque saben bien que exhibir sentimientos racistas equivale al suicidio político.  Ellos tratarán de justificarse en el estado de derecho, pero en momentos como el de la acusación que lanzó Wilson, se pone al descubierto su verdadera motivación.

Con las venas palpitando, el rostro enrojecido y el índice acusando, salió a la luz la verdadera personalidad de Wilson.  Al llamar mentiroso al presidente en público, sus acciones pusieron al descubierto que la oposición a la reforma al sistema de salud como a la reforma a la inmigración es una fuerza impulsada por el temor, el coraje y el odio.  Su índice apuntaba en realidad directamente hacia la gente de color, que  son casi todos los inmigrantes en cuestión y un porcentaje desproporcionado de aquellos que no cuentan con cobertura médica, para no mencionar aquellos que han sido arrastrados por la corriente, incluyendo a nuestro presidente.

Y hablo con conocimiento de causa, porque cada vez que he abogado en pro de la reforma a la inmigración, he recibido comentarios como: «Tienes suerte que te permitimos quedarte en el país.»

Bueno, yo esperaría que me permitieran quedarme en vista de que aquí nací, aquí crecí y soy un ciudadano americano.  Sin embargo, esos comentarios sirven para ilustrar la cor

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