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OPINIûN | ¿Sotomejor?

La verdadera prueba de Sonia Sotomayor empieza ahora que ha pasado honrosamente el examen más difícil de su vida. En algún momento me encantaría conocerla en persona, darle un estrechón de manos, felicitarla por su aplomo. Quienquiera que haya seguido el proceso inquisitorial de sus audiencias de confirmación realizadas hace dos semanas no puede ignorar su complejidad: con su familia a su lado, Sotomayor tuvo que responder unas 583 preguntas durante aproximadamente 25 horas por un comité compuesto mayormente por hombres blancos y calvos que la cuestionaba como mujer latina.

¿Qué dijo la juez? Nada. Y lo hizo magistralmente, usando mil y un palabras inteligentes. Yo en su lugar hubiera hecho lo mismo. Desde la malograda nominación de Robert Bork en 1987, este tipo de espectáculos es lamentable. Se nos invita a presenciar un baile de tango en el cual uno de los danzantes lleva una canasta de huevos. El éxito radica no sólo en que no se rompan los huevos sino en pretender que la canasta no existe.

El proceso inquisitorial me ha dejado un extraño sabor de boca. No sé a ciencia cierta qué es lo que Sotomayor opina en relación al aborto, si cree que la constitución es un organismo abierto o cerrado, cómo entiende la zona limítrofe entre la ley federal y la estatal.

Ni siquiera sé si su frase controversial sobre su doble condición femenina e hispana es consistente con su visión del mundo o si fue un mero desliz retórico, como ella aseguró. ¿Cuál es la verdad? No saber todo esto me da miedo. Espero que se convierta en el modelo que anhelamos en la línea de Louis D. Brandeis y Thurgood Marshall y no de Clarence Thomas, cuya presencia en la Corte Suprema es una aberración. Porque el hecho de que la juez sea latina importa poco si no usa su experiencia para mejorarnos como nación. ¿Cómo define ella la palabra mejoría? Ahora que el examen ha sido aprobado, hay que sacar los huevos de la canasta. ¿Tendrá Sotomayor la fortaleza necesaria para oponerse al trío fatídico: Roberts, Alito y Sclia? ¿Será recordada en el futuro por la consistencia de sus ideas y no por el color de su piel?

Ilan Stavans es ensayista y profesor; entre sus libros se encuentra «La Condición Hispánica».

Imparte la cátedra Lewis-Sebring en Amherst College. Su e-mail es ilan@elplaneta.com.

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