Por Rudy Ruiz
La mayoría de la gente está actualmente enfocada a la reforma al sistema de salud nacional. Y yo quiero estar seguro de que dicha reforma pueda realmente satisfacer las necesidades de la comunidad latina.
Aproximadamente 46 millones de norteamericanos no cuentan con seguro médico. Aproximadamente un tercio de esos 46 millones son latinos. Y de acuerdo a la Casa Blanca, el 34% de los latinos carecen de seguro médico.
Así pues, ¿cómo podemos garantizar que la reforma cumpla no solamente con las exigencias de los republicanos renuentes sino también las urgentes necesidades de los latinos que carecen de seguro? En base a las cifras y mis experiencias como comunicador de política pública, yo creo que la Opción Pública es crucial para satisfacer las necesidades de las comunidades que carecen de servicios.
Nuestro sistema de salud administrado por empresas privadas, durante generaciones les ha fallado a los grupos minoritarios contribuyendo a las fatales disparidades entre latinos y negros. No estoy convencido que con reglamentar a los mismos proveedores de servicios médicos al tiempo que se comprimen sus presupuestos creará el cambio de paradigma que se requiere para alterar el enfoque de esta industria a los singulares retos que enfrentan los latinos. De acuerdo a la Oficina de Salud de Minorías, «La salud hispana es a menudo formada por factores como barreras de lenguaje y cultura, falta de acceso a la atención preventiva, y la falta de seguro médico».
Mi escepticismo se forma de mis experiencias en Interlex, una agencia de mercadotecnia que fundé en 1995, y a través de la cual he trabajado con la Sociedad Americana del Cáncer, la Asociación Americana de Diabetes, numerosos departamentos estatales de salubridad y más de una docena de hospitales.
En una ocasión Interlex fue contratada por una compañía de seguros especializada en enfermedades que impactan seriamente a los latinos. La compañía – carente de ejecutivos latinos – requería de ayuda para comunicarse con nuestra comunidad. Inmediatamente pusimos manos a la obra. El primer obstáculo fue que no habían destinado tiempo para desarrollar material relevante a la cultura, forzándonos a simplemente traducir los textos que ya les habían sido aprobados para poder cumplir con la fecha de entrega. Acostumbrados a crear comunicación relevante a la cultura, estábamos disgustados pero resueltos a presentar a los latinos este recurso tan importante para su condición predominante.
Superamos el reto del contenido utilizando imágenes y un equipo base que penetraba los barrios e iglesias bajo la cobertura potente de una campaña multimedia. La respuesta superó las metas del cliente. Pero entonces surgió el segundo obstáculo. A pesar de haber muchas personas interesadas, la mayoría no se convertían en clientes. Y entre los que se inscribían, muchos no se quedaban.
¿Qué ocurría? Descubrimos la respuesta entrevistando pacientes. La compañía de seguro médico con el plan diseñado y dirigido a los latinos no había contratado vendedores bilingà 1/4es para vender el plan, ni personal bilingà 1/4e de atención al cliente, ni personal médico bilingà 1/4e para brindar la atención. ¿Cómo corrigieron el problema? ¿Contrataron y entrenaron personal nuevo? ¿Se reorganizaron y rediseñaron su enfoque para lograr mayor relevancia cultural? No, en vez de ello desistieron totalmente del proyecto.
Servir a los clientes latinos – dadas sus necesidades especiales – resultaba más costoso de lo proyectado y el retorno a la inversión menos lucrativo que lo anticipado. Los pacientes latinos simplemente no eran un «buen negocio». Así que… adiós, amigos.
Bienvenidos a las comunidades tradicionalmente carentes de servicios. Si no fuera tan difícil atenderlos, y si las corporaciones pudiesen entender cómo atenderlos de forma redituable, no estarían tan