Por Manu Álvarez

El mundialmente conocido Cirque du Soleil, el circo que ha llevado magia e ilusiones a 90 millones de espectadores en más de 200 ciudades de los cinco continentes, llega a Boston con Alegría, que se presentará en ocho funciones en el Agganis Arena entre el 26 y el 30 de agosto.

Cirque du Soleil celebra su 25 aniversario en 2009. Con Alegría, producción internacionalmente aclamada, ha hecho las delicias de más de 10 millones de personas en todo el mundo desde que se estrenara en 1994. Durante estos 14 años de viaje bajo la carpa del circo, Alegría ha visitado aproximadamente 65 ciudades y ha realizado más de 5,000 funciones.

Gastón Elías, nacido en Argentina hace 33 años, es uno de los 55 artistas provenientes de 17 países que desempeñan actos para el ilustre circo. De pequeño, en lugar de columpio, Elías se divertía con un trapecio en la casa donde creció en su natal Buenos Aires. Ahora, además de su profesión y diversión, el trapecio es su vida y Cirque du Soleil su casa permanente. Gastón se encarga, junto con otra compañera, de abrir el espectáculo con un número de trapecismo sincronizado que requiere toneladas de esfuerzo, trabajo y preparación.

-¿Cuántos años lleva en el mundo del circo?

En el Cirque du Soleil llevo 10 años. Durante todo este tiempo me he sentido como uno más de la familia. En el mundo del circo, en realidad, llevo toda la vida. Yo vengo de una familia tradicional de circo. Mis abuelos, mis padres trabajaban en Argentina para un circo francés.

-¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar para el Cirque du Soleil?

Empecé en la disciplina del trapecio con 7 años. Cuando era más pequeño me sentaba, veía y trataba de imitar después lo que hacían mis padres y sus compañeros en un trapecio muy bajito. Lo del Cirque du Soleil fue un poco suerte. Ellos vinieron a Argentina en 1997 para realizar un casting. Yo hice la prueba y después me olvidé. Me llamaron un año más tarde. Fue una felicidad enorme. Aunque yo tenía las aptitudes y algo de talento, el porcentaje más alto de que me eligieran a mi fue suerte. Era muy difícil pertenecer al Cirque.

-¿Cómo es un día en su vida?

Normalmente me levanto tarde. Nunca me acuesto antes de la1:00am. Me levanto alrededor de las 11:30am, desayuno y bajo al gimnasio para tonificar los músculos y mantener la forma. Descanso, trato de hacer alguna excursión en la ciudad en la que me encuentre en ese momento. Pero el verdadero entrenamiento viene después de comer. Si tenemos función a las 8:00pm entreno desde las 4:00pm y una hora y media antes ya caliento, preparamos el maquillaje y todas las cosas necesarias para el espectáculo. Los días que tenemos doble función no entrenamos antes.

-¿Qué ventajas tiene su profesión?

Muchísimas. La primera es que hago lo que me apasiona y lo que mejor sé hacer. Conozco lugares de todo el mundo donde he conocido distintas culturas.

Hablo cinco idiomas, hecho que es muy gratificante para mí. Este es mi último año en el escenario y, la verdad, estoy muy agradecido a todo lo que mi profesión me ha dado.

-¿Y los inconvenientes?

También hay algunos. El equipaje por ejemplo. Hacer y deshacer las maletas cada vez. También es muy complicado mantener una relación con alguien fuera del personal. El hecho de estar lejos de tu familia casi todo el año. Echo de menos a muchos de mis amigos, extraño Buenos Aires, sus bares, la comida argentina. Aunque aquí en el Cirque du Soleil nos tratan muy bien en ese sentido. Tenemos unos cocineros magníficos que casi siempre hacen lo que les pedimos.

-¿Son muchos los latinos que trabajan en el Cirque du Soleil?

Pues actualmente no hay muchos. De habla hispana [e

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