Suang Puangsri, tailandés de nacimiento y budista de religión, ha adoptado en su hogar 4,600 escorpiones como mascotas. Los arácnidos vivien en el piso de abajo, donde campan a sus anchas, de su casa de dos pisos en Tailandia.
La decisión de adoptar estos animales vino después de un profundo arrepentimiento por parte Suang, que habitualmente utilizaba los escorpiones para venderlos fritos junto a gusanos e insectos, comida muy típica al norte del país asiático. Pero sus creencias religiosas le hicieron pensar que cometía una grave injusticia con los animalitos.