96 adultos jóvenes se reunieron en una mansión tranquila en el pueblo de Barre para descansar toda la semana, lejos del zumbido de los teléfonos móviles, de los iPods, y de las llamadas de la civilización.
Reduciendo las más básicas formas de comunicación, como la oratoria y la escritura, al mínimo, ellos meditaron en silencio, practicando la vipassana, una antigua técnica de meditación budista.