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Fundación Ritmo Guanaco celebrará séptima caminata «Por Amor a la Vida»

Por Manuel Álvarez

La Fundación Ritmo Guanaco, dedicada a ayudar a las escuelas de educación especial en El Salvador, celebrará el próximo 11 de julio su Séptima Caminata «Por Amor a la Vida», en la que los asistentes podrán contribuir de una u otra manera a la labor de suministrar bienes médicos y materiales a las 32 escuelas especializadas con las que cuenta la ciudad de San Salvador.

La caminata, con inicio en el Artesani Park de Boston a partir de las 11:00am, tendrá un recorrido de 6 millas y terminará en el punto de partida.

Los organizadores se proponen reunir a todas aquellas personas solidarias que quieran contribuir a la bella causa de ayudar a los niños con deficiencias físicas y psíquicas del país centroamericano.

«En los últimos 6 años hemos ayudado ya a 16 de éstas escuelas», dice Ana Mirian Vaquerano, miembro de la directiva de Ritmo Guanaco. «Esperamos poder ayudar a las 32 en poco tiempo».

Añade que todavía no saben con certeza a cuántas escuelas podrán ayudar esta ocasión, ya que «todo depende de las donaciones que reciba la fundación», aclara Vaquerano.

El año pasado, la Caminata «Por Amor a la Vida» fue un auténtico éxito. Se registraron entre 700 y 1,000 personas y se lograron recaudar cerca de $14,000 con los que se ayudaron a 13 escuelas diferentes.

«Lo cierto es que a la caminata acudieron casi 2,000 personas», cuenta Cecy Gutiérrez, fundadora de Ritmo Guanaco junto a su esposo Daniel Gutiérrez.

«Aunque no todos los participantes se registraron, de ahí que las cifras sean menores. Esperemos que este año acompañen las condiciones climatológicas», dice la fundadora, que teme que la lluvia sea un impedimento para los interesados en ayudar al desarrollo de unos de los países más pobres de Latinoamérica.

Respecto a las ayudas a las escuelas, Vaquerano dice que «nunca entregamos el dinero en efectivo. Cada año elegimos a dos miembros de la directiva para ir con el dinero a El Salvador y allí comprar los bienes solicitados por las escuelas. Si las escuelas nos solicitan medicamentos, también somos nosotros los que contactamos con las farmacéuticas». De esta manera, la fundación se asegura de que el cien por cien del dinero de las donaciones llega a las personas adecuadas, que no son otros que los propios niños. El año pasado fueron Wilfredo Peña, Presidente de la Fundación, y José Segura, Director, los que se hicieron cargo de llevar la ayuda hasta San Salvador. «Imagínese qué tentación si dejáramos el dinero en manos de intermediarios ajenos», dice Gutiérrez, quien echa la culpa a la pobreza que vive su país. «No porque sean malas personas o tengan mal corazón, sino por las necesidades que se pasan en El Salvador.

El dinero en efectivo es una tentación para cualquier persona, por muy buena que sea, y preferimos entregarlo nosotros mismos».

En 2008, algunas Escuelas de Educación Especial como las de Chalchuapa, Santa Ana, Sra. Patricia Vásquez de Amayo, Sensuntepeque, Cábanas o Usulután fueron ayudadas por Ritmo Guanaco, de la que recibieron cosas tan básicas como botiquines, utensilios para comedor y cocina, sillas, material educativo entre el que destacaban ordenadores o impresoras, etc. Pero la ayuda no termina ahí, ya que la Fundación también adquirió compromisos con personas enfermas de El Salvador que no pueden costear sus tratamientos. De estas personas se encarga Francisco Osorio, representante de Ritmo Guanaco en El Salvador, quien acude al doctor para recibir la receta y después adqui

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