En México Diez meses y una caminata interminable por festivales internacionales le ha costado al director mexicano Gerardo Naranjo estrenar en su propio país Voy a Explotar, un sueño que finalmente se convirtió en realidad la noche del pasado jueves.Tradicionalmente para que una película mexicana se estrene en México primero debe salir, ganar algunos premios y venderse fuera. De otro modo es muy difícil encontrarle espacio en las salas mexicanas.
Los espectadores de los festivales de cine de Venecia, Toronto, Nueva York, Berlín, Mar del Plata, La Habana, Tesalónica, Estocolmo y Chicago, entre otros, han podido verla antes que los mexicanos, paradójicamente. En Tesalónica, recibió el prestigioso galardón de la prensa internacional, el Fipresci. En los últimos 20 años ha habido pocos pero selectos éxitos, entre otros, El Crimen del Padre Amaro, Amores Perros y Como Agua para Chocolate.
Voy a Explotar, segunda película de Naranjo, narra el drama de dos adolescentes enamorados que protagonizan una fuga. Actúa Daniel Giménez Cacho, uno de los intérpretes más respetados del país. El caso de este filme no es distinto al de muchas otras películas nacionales, cuya vida en la cartelera es fugaz, con suerte.»Quien hizo las leyes favoreció absolutamente al cine de Estados Unidos», lamentó Naranjo en una entrevista con la revista especializada Variety.
El filme costó poco más de $1 millón y se estrenó casi furtivamente durante una semana en un cine en las afueras de la capital de México para que optara a los Premios Ariel 2009, los ‘Oscares’ mexicanos, y se beneficiará así de la publicidad.Rudo y Cursi, su reencuentro en pantalla, fue de los pocos filmes nacionales que inundó las salas en el último año y que comenzó su carrera internacional después de ser estrenada en casa. Distribuido por la multinacional estadounidense Universal Pictures, el filme llegó a las salas en plena Navidad, la temporada de mayor audiencia. Otra excepción fue Arráncame la Vida, súper producción que adapta la novela del mismo título de Ángeles Mastretta, crónica del México posrevolucionario con sabor a mujer, protagonizada por los populares Giménez Cacho y Ana Claudia Talancón.
La película fue ninguneada en los Premios Ariel, lo que causó gran polémica. Filmes como Luz Silenciosa, Quemar las Naves y Desierto Adentro pudieron llegar a la cartelera estos últimos años gracias al impulso de los premios internacionales y los Ariel. Sólo así ganan la atención de público y medios. En el extremo opuesto, trabajos más afines al modelo comercial de Hollywood como Sultanes del Sur o Navidad S.A., con mayor carga publicitaria de la habitual para una producción mexicana, lograron un estreno en circunstancias menos complicadas.