Por Adriana Recchia
Julia Silverio emitió esta semana un comunicado de prensa en el que muestra su preocupación por la forma en que «la verdad está siendo pisoteada en la ciudad de Lawrence», ella dice. Sus comentarios vienen por la demora de las autoridades que están investigando el escándalo de Laboy en dar informaciones al público sobre el caso. «Los ciudadanos merecen conocer la verdad – toda la verdad. No es el momento de aguantar noticias», dice en su comunicado, en clara alusión a las reservas mostradas por la prensa local.
Luego agrega lo que es, en mi opinión, el párrafo más interesante del comunicado: «Les pido a los candidatos a posiciones públicas que se abstengan de hacer compromisos y amarres basados en promesas a amigos, oponentes o futuros socios para poder conseguir votos».
Julia nos pide a los medios lo que ella no es capaz de hacer. Leyendo su comunicado entre líneas, nos queda claro que ella sabe más de lo que dice. Si algún político o candidato está haciendo amarres ella debería denunciarlo. Hay que predicar con el ejemplo.
Si ella lo hiciera, posiblemente los medios de comunicación tendríamos la fuente que necesitamos para dar una información veraz sobre el tema que tanto nos preocupa. Hasta ahora, todos manejamos comentarios sin confirmación, sazonado con chismes de todo tamaño, sobre el escándalo y a quienes alcanza.
¡Por supuesto que nos han llegado nombres de candidatos que habrían utilizado la imprenta de las escuelas para imprimir material político! No de uno, sino de varios. Pero no hay ninguna fuente oficial dispuesta a confirmar los nombres. Si Julia o algún periodista «amante de la verdad» están dispuestos a dar esos nombres, arriesgándose a dar una información sin el respaldo de una fuente y corriendo el riesgo de cometer una injusticia, por mi parte les cedo la primicia. Y, si ella cuenta con alguna fuente oficial, su obligación es no aguantar esa información.
En realidad, Julia parece menos interesada en que se sancione a los principales responsables del escándalo, empezando por el profesor Wilfredo Laboy – a quien ni siquiera nombra en su comunicado – como en que se sepan todos los nombres de los políticos involucrados en el uso de la imprenta.
Tal vez espera que a partir de esas revelaciones, dos o tres de sus contrincantes queden fuera de la carrera electoral. ¡Soñar no cuesta nada!
INMIGRACIûN EN LAWRENCE, PERO RECLUTANDO EMPLEADOS DE AFUERA
Con una nueva oficina de Inmigración a punto de inaugurarse en Lawrence, cualquiera podría pensar que el edificio, donde se prevé que trabajarán más de 40 personas, podría ser una buena fuente laboral para la ciudad que tiene el más alto índice de desempleo en el estado. ¡Pero qué va! Eso no ocurrirá porque casi todas las plazas laborales ya han sido ocupadas por gente de Boston y otras ciudades.
La concejal Nilka Álvarez, quien nos compartió la información, criticó la incapacidad de la administración Sullivan. «Nuestras autoridades no saben negociar. Deberíamos haber exigido un cupo de plazas para la gente de Lawrence», comentó la concejal, quien ha sido contactada por varios vecinos interesados en conseguir trabajo en el nuevo edificio.
ABOGAR, SÍ, PERO PARA LOS AMIGOS
En realidad la administración Sullivan sí aboga, pero sólo con sus amigos. Ahí está el caso del empresario Sal Lupoli, dueño de la cadena «Sal Pizza». El mismo Lupoli testificó ante los concejales que el Director de Desarrollo Económico, Tom Schiavone, había abogado innu