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El buque Libertad de Argentina arriba al puerto de Boston

Por Manu Álvarez

La comunidad argentina de Boston se viste de gala. Coincidiendo con la conmemoración del aniversario de la independencia de ese país, estará en la ciudad de Boston el buque escuela Fragata A.R.A. Libertad. Un barco que pertenece a la Armada Argentina que cumple distintas funciones como la formación y entrenamiento de futuros «guardiamarinas» o las labores propias de centro diplomático flotante.

El Libertad llegó a Boston el pasado 7 de julio como parte de la exhibición Tall Ships, que llegan cada año a Boston provenientes de todo el mundo. El Libertad estará en los muelles del World Trade Center hasta el día 13, cuando emprenderá el rumbo de vuelta a Argentina deteniéndose previamente en puertos de la República Dominicana y Brasil.

El buque escuela fue construido en 1965 y vino a reemplazar a la Fragata Sarmiento. «El primer remache fue puesto por el General Perón», dice Stella Maris Goñi, teniente del Libertad, abogada y encargada de relaciones públicas del navío. «En este buque la Armada Argentina concluye los entrenamientos de sus guardiamarinas, que previamente han recibido cuatro años de formación teórica y concluyen su formación práctica con nosotros».

El buque partió de Buenos Aires hace cuatro meses y, tras parar en el puerto de Fortaleza en Brasil, cruzó el Océano Atlántico hasta el puerto naval de Santa Cruz de Tenerife en España. Goñi admite que «aunque se viaja a la antigua usanza con los métodos tradicionales de navegación, el buque fragata está equipado con la última tecnología». Aunque dice sentirse afortunada por tener un trabajo «apasionante y poder representar a su país en todo el mundo», ella cree que a veces «lo más difícil es mantenerse ocupado, porque en las largas travesías del océano pueden pasar días hasta avistar algo distinto». Sin embargo, el barco Libertad es una auténtica ciudad flotante equipada con biblioteca, gimnasio, cine, lavandería, etc. Entre los más de 300 tripulantes del buque argentino se encuentran profesionales de todo tipo. El Libertad cuenta con dos cirujanos, una bióloga, meteorólogos, cocineros, comunicadores, relacionistas públicos, abogados y, por supuesto, miembros de la Armada. Pero si hay un dato llamativo es que todos sus tripulantes son argentinos y que frente a los 300 hombres que integran la tripulación sólo hay 30 mujeres.

Y es que «hasta 2007 las mujeres no se recibían como marineras. Este es el tercer año que las mujeres forman parte de la tripulación. La primera generación de guardiamarinas que incluían mujeres fue en 2007. Anteriormente ocupaban otros puestos dentro del ejército como mandos intermedios, médicas o muchos otros; pero no como tripulantes de barco», dice el capitán Gastón Rigurd, nacido en Tucumán (Argentina) y que ingresó en la Armada en 1984. «La principal función del buque es completar la formación de los futuros guardiamarinas, que es la primera jerarquía dentro de la Armada Argentina», añade el capitán. «Todos los años es un viaje distinto, nunca es el mismo itinerario». Este año en particular viajarán cuatro meses y medio aunque «el viaje del año que viene durará 11 meses empezando en enero».

Después de 25 años formando parte de la Armada Argentina, Gastón Rigurd admite que «en mi caso, cuando terminé la (escuela) secundaria descubrí que me interesaba mucho vivir aventuras, conocer otros países y navegar». Porque todo eso forma parte de la formación de los guardiamarinas «conocer otras culturas, hacer amistades, abrir el horizonte mental al conocer otras formas de vida, otros lugares, otros paisajes, etc.». Todo eso además del sabor de la aventura, que permiten a los miembros de la armada dis

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