Hace casi una semana llegó a mi cuenta un e-mail de un tal zahurk1-bounces@mailexpresso.com. No recuerdo el contenido original.

En cuestión de minutos, mi servidor empezó a ser bombardeado de quejas de hispanos en el mundo entero que solicitaban, a quien había originado el mensaje, que extrajera su nombre de la lista.
No es una exageración decir que a la fecha he recibido más de medio millar de salvos. Si usted me pregunta qué escritor o académico de renombre en España o América Latina no se ha quejado, le diré que puedo contarlos con los dedos de una sola mano.

Lo que me interesa del asunto es la obsesión de gente educada (demasiado educada) que, por piedad divina, piden que los dejen de joder. Por qué dejarse llevar por esta locura si es tan fácil borrar los e-mail y se acabó?

Del causante original no se ha vuelto a saber nada. Pero la gente sigue quejándose. Hay de todo. Por ejemplo, un amigo mío (prefiero no mencionar su nombre) puso a su asistente, en una pesquisa la Sherlock Holmes, que descubriera al causante del spam. Incluyó su nombre y número de teléfono en un e-mail que nos mandó a todos y sugirió que lo llamáramos hasta que pidiera perdón de rodillas.

Otra persona recomendó que todos nos alejáramos del computador por 24 horas para así romper la cadena.

Alguien más ha propuesto que todos escribamos una novela a mil y un manos sobre el terrorismo cibernético.

La paranoia no deja de acrecentarse. Hace poco vi un mensaje que decía: «Este correo viene de un desagradable okupa del East Village. Yo conozco su pequeño universo, para quien quiera tomar medidas. Lo he estado investigando desde hace tiempos».

A mi gusto el e-mail más divertido de todos es el que preguntaba con humildad: Cómo se dice spam en español?

No me asombraré si mañana, al abrir el periódico, leyera que Fulanito se tiró al río porque su vida se había deteriorado en los últimos días. O si se anunciara que Menganito entró a un monasterio porque la modernidad le parece una mierda.

Ilan Stavans es ensayista y profesor; entre sus libros se encuentra «La Condición Hispánica». Imparte la cátedra Lewis-Sebring en Amherst College. Su e-mail es ilan@elplaneta.com.

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