Por Martin del Palacio

Los que durante años siguieron con entusiasmo las desventuras cotidianas de Doug Hefferman, el neoyorquino de clase trabajadora que hizo reir a los televidentes a través de los 206 episodios emitidos de «The King of Queens», siempre supieron que ese señor grandote y expresivo tenía todo lo que se necesitaba para pasar algún día a la pantalla grande y convertirse en una gran estrella. No se equivocaron.

Ya desde que apareció como el cliente imposible del asesor de conquistas que interpretaba Will Smith en «Hitch» quedó en claro que el cine le sentaba bien. Y cuando volvió a demostrar su talento como el bombero que finge una relación sentimental con Adam Sandler para poder cobrar los beneficios familiares en «I Now Pronounce You Chuck & Larry» fue evidente que Kevin James se merecía ser el absoluto protagonista de una comedia.

Ese es el caso de «Paul Blart: Mall Cop», el disparatado filme dirigido por Steve Carr y que ha escrito el propio James, en donde el macizo comediante encarna al personaje del título, un guardia de seguridad de un mall que se toma demasiado en serio su trabajo. A pesar del uniforme que lleva con tanto orgullo, es poca la autoridad real que ostenta el pobre Blart, aunque eso no le impide sobrepasarse un poco con sus atribuciones. Todo cambia, claro, cuando un grupo de delincuentes decide da un golpe en el mall en el que trabaja. Es entonces que Paul, a pesar de una notable torpeza y un cuerpo que no lo ayuda a la hora de las acciones heroícas, decide demostrar por qué se siente un policía de verdad y enfrentar él solo a los bandidos.

Una de las curiosidades de «Paul Blart: Mall Cop», es que Carr decidió rodar la película en un mall auténtico, y no solo eso, sino que lo hizo mientras el gigantesco centro comercial estaba en funcionamiento. Claro que como la historia transcurre en el día posterior a Thanksgiving y la filmación fue realizada en pleno mayo, los clientes del lugar se encontraron con las tiendas decoradas para Navidad con meses y meses de anticipación. Otro detalle llamativo es que para resaltar la torpeza física que vuelve a Paul Blart tan divertido, el director no tuvo mejor idea que convocar a un grupo de eximios deportistas para que encarnaran a los villanos, entre los que se cuentan un par de celebridades latinas, como Mike Escamilla y Victor López, campeones de BMX y free running, respectivamente. También pertenece a nuestra comunidad la niña Raini Rodriguez, quien interpreta a la hija de Kevin James en el filme.

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