Por Miriam Valverde
Hace seis años, el día 15 de octubre fue establecido formalmente como el Día Nacional Latino de la Concientización sobre el SIDA. Este mes, organizaciones locales conmemoraron la fecha en el Hibernian Hall de Roxbury, brindando información y apoyo a los que asistieron a la actividad.
«Hay un aumento de VIH en los hispanos… tenemos que reconocer la importancia de la comunicación entre familia y parejas», dijo la Dra. Claudia Martorell, directora e investigadora principal del Instituto de Investigación. Según Martorell, el VIH y el SIDA son un estigma en la comunidad hispana y un tema del cual no se habla, ya sea por motivos de miedo, educación o prejuicio.
De acuerdo a la Oficina del Censo de Estados Unidos, los hispanos representan el 15.1% de la población nacional y el 18% de los nuevos diagnósticos de VIH y SIDA, según las estadísticas más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se puede transmitir al compartir jeringas, por transfusión de sangre o contacto sexual.
Este virus causa el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), el cual causa que las personas afectadas por el mismo sean más susceptibles a enfermedades ya que tienen un sistema inmunitario más débil. A la vez, no toda persona infectada con el VIH tiene SIDA.
«Me gustaría que la comunidad hispana despertara y empezáramos a hablar del sexo y el SIDA, pero hay que comenzar desde la casa», dijo Lissette Gauthier, especialista en la prevención de VIH de la organización AIDS Action Committee.
Un panel de personas infectadas y afectadas por el VIH compartieron durante el evento cómo fue que se dieron cuenta que estaban infectados y de cómo viven con la enfermedad.
Alfredo Fernández, de México, solicitó en 1993 su residencia legal en EE.UU., proceso que requiere de una prueba de sangre. Fernández no sabía que revisarían la presencia del virus.
«Cuando fui a la clínica por los resultados el doctor no hablaba español», explicó Fernández. «Fue devastador, la persona que tradujo y me dio los resultados era el que limpiaba los baños».
Ana Torres fue diagnosticada con el VIH hace 23 años.
Comentó que en ese entonces no entendía lo que significaba estar infectada y pensaba que era algo pasajero como un catarro. En los años consecuentes al diagnóstico, comenzó a educarse sobre su condición y a buscar apoyo en su familia. Pero admitió que por más información que les de, aún no logra ser aceptada por ellos. En 1990, Torres participó en «El Show de Cristina» anunciando en televisión nacional que era portadora del VIH.
Su esposo, quien también fue diagnosticado con VIH en 1986, murió de complicaciones en 1992. A través de su testimonio, Torres hizo énfasis en la importancia de estar al pendiente de la salud y de hacerse la prueba del VIH. «Por favor, no tengan miedo… busquen ayuda, hay muchos sitios a donde pueden ir», exhortó Torres.
Uno de los momentos que más conmovió a la audiencia fue el testimonio del más joven del panel. Julián Sánchez, de 16 años de edad, no tiene VIH, pero su mama sí. Sánchez leyó una carta en inglés, en la cual narró cómo ha sido afectado tras el diagnóstico de su madre. Reconoció el haberse sentido decepcionado de su madre en momentos de crisis.
«Pero ahora quiero tomarme el tiempo de decir que amo a mi mamá», dijo Sánchez pausadamente, causando suspiros entre el público. «Hemos luchado juntos y nadie nos puede quitar eso». Al terminar la carta, Sánchez se acercó a darle un abrazo a su madre, lo que inspiró que todos se pararan y aplaudieran el ges