Por Felicitas Baruch
Al visitar a sus compatriotas de East Boston la semana pasada, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, defendió la cooperación de su país con Estados Unidos y aseguró que está encaminada a resolver los conflictos internos colombianos y no a crear alianzas militares contra países vecinos.
«No estamos en una actitud defensiva, ni Colombia se está preparando una guerra internacional», dijo el mandatario ante los cerca de 450 compatriotas que le escuchaban el pasado sábado 26 de septiembre en el amplio auditorio de la preparatoria de East Boston, enclavada en el corazón del barrio donde más del 60% de los cerca de 40,000 residentes son de origen colombiano, según estimaciones de autoridades de locales.
Uribe, quien es atacado por sus opositores por acordar la presencia estadunidense en siete bases militares en Colombia, aseguró que la cooperación con Washington es lo que ha permitido reducir la violencia causada por el narcotráfico y las guerrillas en la nación centroamericana.
«No son bases norteamericanas en Colombia. Es un acuerdo para que haya cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, utilizando facilidades de la fuerza pública colombiana.», dijo el presidente, quien aclaró la manera en la que se he desarrollado dicha cooperación, a la que se refirió también como «ayuda práctica».
«Â¿Que hay un grupo de asesores estadunidenses? Sí, los hemos tenido desde el Plan Colombia y abiertamente», dijo Uribe, quien rechazó sin embargo la presencia de soldados extranjeros en su país. «Toda la lucha la hemos hecho con soldados colombianos».
Descartó asimismo que su cooperación con Estados Unidos ponga en riesgo de un eventual ataque a otros países, como lo ha sugerido el gobierno de Venezuela. «No es así, ni (Estados Unidos) lo necesita», aseguró el presidente.
Dijo que la compra de aviones y helicópteros, por parte de su gobierno, tiene el único fin de abatir la violencia y el narcotráfico. «Nos hemos preparado para superar el problema interno. No para atacar a otros países,» reiteró.
«Â¿Se le puede negar al pueblo colombiano el derecho a superar esta violencia? No se le puede negar. ¡Nosotros reclamamos nuestro derecho a superar esta violencia!», dijo Uribe en un tono tajante que arrancó aplausos y gritos de aprobación por parte de los reunidos en el encuentro celebrado bajo el resguardo de la policía de East Boston.
En el marco de un foro abierto donde los colombianos pudieron hacer preguntas al presidente durante por casi dos horas, el mandatario se refirió también a los progresos en materia de salud, derechos humanos, y transparencia que ha hecho su gobierno y que lamentó, no son difundidos por la prensa, aunque sí que fueron celebrados por la audiencia.
«Es el único presidente que ha ayudado a combatir la violencia en nuestro país», dijo la residente de East Boston Magda Sofía Sánchez, al declararse emocionada de conocer al presidente de Colombia, la tierra que debió dejar hace 18 años en busca de una vida mejor.
Y es que la presencia de Uribe para algunos, era la oportunidad de sentirse cerca de su tierra, al menos por unas horas. Pero los gritos de júbilo contrastaban con el ánimo que se vivía al exterior de la escuela secundaria, donde más de 30 personas con altavoces y pancartas, se manifestaban en contra de Uribe no solo por su cooperación militar con Estados Unidos, sino también por sus esfuerzos en favor de un Tratado de Libre Comercio (TLC) y su intención no aún confirmada oficialmente de cambiar la constitución del Colombia para permitir la reelección para un tercer mandato en la presidencia, a la que llegó en 2002.
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