Quantcast

INVESTIGACIÓN: Fallas del Estado para atender las muertes por abuso y negligencia infantil (PARTE II)


Jenifer Mckim | New England Center for Investigative Reporting | 10/22/2015, 12:59 p.m.
INVESTIGACIÓN: Fallas del Estado para atender las muertes por abuso y negligencia infantil (PARTE II)

Este artículo fue traducido por Tibisay Zea para El Planeta y autorizado por el New England Center for Investigative Reporting, una organización de noticias independiente y sin fines de lucro con sede en Boston University y WGBH News. La versión original fue escrita por la reportera Jenifer McKim, quien habla español y puede ser contactada en jmckim@bu.edu. Su cuenta de Twitter es @jbmckim.


En la primera parte del artículo, publicada en El Planeta la semana pasada, se presentó el problema de la cantidad de niños que mueren por negligencia o abuso de los familiares que están a su cargo, y las fallas del Departamento de Niños y Familias del Estado.

En esta segunda entrega ampliamos sobre cómo funciona el sistema de custodia y cuidado de niños cuyos cuidadores han sido denunciados por negligencia o abuso. Muchos de los infantes que han muerto, son latinos.


Entre 2009 y 2013 fallecieron en Massachusetts al menos 110 niños y 17 jóvenes cuyas muertes han estado vinculadas al abuso y negligencia, un tercio de los cuales en algún momento estuvieron bajo la vigilancia del Departamento de Niños y Familias del Estado (DFC). Muchos otros casos probablemente eran conocidos por el estado, pero nunca fueron sujetos a la supervisión del DCF. El resto murió sin tener una oportunidad de protección por parte del Estado.

Los registros obtenidos por el New England Center for Investigative Reporting (NECIR) muestran que la gran mayoría de los muertos eran menores de tres años, golpeados, ahogados, asfixiados, abusados de otra manera o descuidados por sus cuidadores. Y las cifras han aumentado de manera constante, según los documentos, de 14 muertes por abuso y negligencia reportadas en 2009 a 38 en 2013. Y los funcionarios estatales sostienen que los números probablemente van permanecer elevados cuando se hagan públicos los datos de fallecimientos en 2014.

La mayoría de estas historias han pasado desapercibidas, ya sea porque la situación no era conocida por el estado hasta que los niños murieron, o porque los errores y fracasos de las agencias estatales fueron ocultados por las leyes de confidencialidad. Un examen de estos tristes casos muestra que los errores ocurren en todos los niveles del proceso de bienestar infantil: desde jóvenes en riesgo que el sistema no pudo acoger o infantes con casos abiertos de servicios sociales que cayeron en el olvido, a bebés como William que fueron canalizados a un programa destinado a jóvenes de bajo riesgo que no pudo salvarlos.

El dilema del trabajador social: ¿Es un caso de bajo o de alto riesgo?

La impresionante muerte de William James Berry, algunos dicen, pone en evidencia las debilidades de un sistema creado en 2009 para ayudar a los trabajadores sociales a separar los casos de los niños que están en peligro inminente de aquellos cuya familia simplemente necesita ayuda.

Esta política, que forma parte de un movimiento nacional, fue adoptada rápidamente en Massachusetts: en 2013, 38 por ciento de los informes de abuso infantil fueron asignados al grupo de bajo riesgo, según muestran los registros del DCF.

Also of interest