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INVESTIGACIÓN: Fallas del Estado para atender las muertes por abuso y negligencia infantil (PARTE I)


Jenifer Mckim | New England Center for Investigative Reporting | 10/16/2015, 10:38 a.m.
INVESTIGACIÓN: Fallas del Estado para atender las muertes por abuso y negligencia infantil (PARTE I)
El New England Center for Investigative Reporting investigó las muertes de más de una centena de niños que han fallecido por abuso o negligencia de sus cuidadores entre 2009 y 2013. En su website, publican una inforgrafía donde se describe cada caso | NECIR

Este artículo fue traducido por El Planeta para el New England Center for Investigative Reporting, una organización de noticias independiente y sin fines de lucro con sede en Boston University y WGBH News. La versión original fue escrita por la reportera Jenifer McKim, quien habla español y puede ser contactada en jmckim@bu.edu. Su cuenta de Twitter es @jbmckim.


Los problemas de Christopher Berry comenzaron mucho antes de que él matara a su propio hijo recién nacido, en 2013. Después de sobrevivir a un atentado suicida y regresar de Afganistán con estrés posttraumático en 2011, Berry acumuló arrestos por presuntamente dar empujones a su novia adolescente, correr deliberadamente sobre palomas, y robar a su empleador.

Sin embargo, cuando trabajadores sociales del estado recibieron un informe de que la pareja Lowell estaba tratando negligentemente a su bebé William James Berry en la primavera de 2013, los registros muestran que asignaron a la familia a la categoría de “riesgo menor” de protección estatal, para los niños que se cree que no están en peligro inmediato. Estas familias reciben un aumento de los servicios sociales en lugar de una investigación exhaustiva sobre el abuso.

Un mes más tarde, Christopher Berry perdió los estribos mientras su bebé lloraba, y lo sacudió durante 30 segundos hasta que su cuerpo quedó inerte.

“Yo lo sostenía mientras decía: “Oh, Dios mío, oh Dios mío, ¿qué acabo de hacer?”, confesó Berry a la policía.

William es uno de al menos 110 niños y 17 jóvenes cuyas muertes han estado vinculadas al abuso y negligencia entre 2009 y 2013 en Massachusetts, un tercio de los cuales en algún momento estuvieron bajo la vigilancia del Departamento de Niños y Familias del Estado (DCF). Muchos otros casos probablemente eran conocidos por el estado, pero nunca fueron sujetos a la supervisión del DCF. El resto murió sin tener una oportunidad de protección por parte del Estado.

Los registros obtenidos por el New England Center for Investigative Reporting (NECIR) muestran que la gran mayoría de los muertos eran menores de tres años, golpeados, ahogados, asfixiados, abusados de otra manera o descuidados por sus cuidadores. Y las cifras han aumentado de manera constante, según los documentos, de 14 muertes por abuso y negligencia reportadas en 2009 a 38 en 2013. Y los funcionarios estatales sostienen que los números probablemente van permanecer elevados cuando se hagan públicos los datos de fallecimientos en 2014.

La mayoría de estas historias han pasado desapercibidas, ya sea porque la situación no era conocida por el estado hasta que los niños murieron, o porque los errores y fracasos de las agencias estatales fueron ocultados por las leyes de confidencialidad. Un examen de estos tristes casos muestra que los errores ocurren en todos los niveles del proceso de bienestar infantil: desde jóvenes en riesgo que el sistema no pudo acoger o infantes con casos abiertos de servicios sociales que cayeron en el olvido, a bebés como William que fueron canalizados a un programa destinado a jóvenes de bajo riesgo que no pudo salvarlos. El DCF ya se ha enfrentado a duras críticas por no proteger adecuadamente a los niños bajo su vigilancia, incluyendo a Jeremías Oliver, el niño de 7 años de edad de Fitchburg que desapareció y más tarde fue encontrado muerto en una carretera en 2014, Jack Loiselle de Hardwick quien cayó en estado de coma en julio, después de que su padre supuestamente lo dejó morir de hambre y lo golpeó.

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