México quiere un nuevo “programa Bracero”, pero Biden prefiere legalización para la población indocumentada en EEUU

El encuentro virtual se produjo en unos momentos en que Biden afronta el reto de atajar la pandemia del COVID-19, que se ha cobrado la vida de más de medio millón de estadounidenses, y reactivar una alicaída economía en la que más de diez millones de personas siguen desempleadas.

por | Mar 1, 2021

ENCUENTRO. El presidente Joe Biden y el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, durante el encuentro virtual con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, en el Roosevelt Room de la Casa Blanca. | FOTO: EFE/EPA/Anna Moneymaker / POOL

WASHINGTON.— El presidente de México , Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quiere que EEUU sopese un nuevo programa “Bracero” para atender futuros flujos migratorios, pero la idea podría complicar los esfuerzos del presidente, Joe Biden, para que el Congreso apruebe una reforma migratoria integral.

Biden sostuvo la tarde del lunes su primer encuentro virtual con AMLO para discutir asuntos en la agenda bilateral que, además de inmigración, abarca también el combate a la pandemia del COVID-19; el comercio y la cooperación económica, y el trabajo conjunto en materia de seguridad.

Se trató de la segunda reunión virtual de Biden con un líder extranjero, después de la que tuvo con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, la semana pasada. Ambos mandatarios hablaron brevemente por teléfono el pasado 22 de enero, dos días después de la investidura de Biden.

Al inicio del encuentro virtual del lunes, Biden afirmó que Estados Unidos y México no han sido “vecinos perfectos” pero ambos son más fuertes y seguros cuando trabajan juntos.


Al igual que durante la Administración Obama Biden (2009-2017), el gobierno de EEUU ve a México “como un igual”, y le atañe que el país vecino tenga éxito porque eso afecta al resto del hemisferio, dijo Biden, quien hizo notar que en el Despacho Oval tiene un busto del líder sindicalista mexicoamericano César Chávez (1927 – 1993).
En una declaración conjunta divulgada por la Casa Blanca, Biden y AMLO repasaron la cooperación migratoria y los esfuerzos para promover el desarrollo en el sur de México y en los países del “Triángulo del Norte” -Guatemala, Honduras y El Salvador-, de tal manera que se puedan mejorar los futuros flujos migratorios a través de “vías legales”.
Ambos mandatarios reafirmaron los lazos entre EE.UU. y México, y se comprometieron a trabajar juntos para combatir la pandemia del COVID-19, reforzar la cooperación económica, y “explorar áreas de cooperación sobre el cambio climático”, indicó el documento.
También reafirmaron la importancia de combatir la corrupción y estrechar la cooperación en asuntos de seguridad.

¿Otro programa “Bracero”?

Sin embargo, el documento no hizo mención alguna de la idea de AMLO de crear un programa de “trabajadores huéspedes” que, al estilo del programa “Bracero” de los años 60, permita la libre circulación en Estados Unidos de “trabajadores huéspedes” porque, según sus cálculos, la economía estadounidense necesitará entre 600 mil y 800 mil trabajadores al año.

El sábado pasado, durante una visita a Morelos, López Obrador argumentó que “la bujía para el desarrollo de América del Norte es México”, debido en parte a “la calidad de fuerza de trabajo, los trabajadores mexicanos, su fortaleza, su juventud”.


Por ello, dijo que aprovecharía la teleconferencia para plantearle a Biden “un acuerdo” para ordenar y legalizar el flujo migratorio y así “darle garantía a los trabajadores, que no arriesguen su vida, que se protejan los derechos humanos”.

Un programa de esa naturaleza sería, según el Gobierno de Los Pinos, una apuesta en la que ambos lados ganan: la economía estadounidense consigue los trabajadores que necesita para su crecimiento, y los mexicanos logran empleos en este país. Eso, a su vez, ayudaría a México a incrementar sus remesas y reduciría la emigración ilegal hacia el Norte.  Sin embargo, antes del encuentro, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, solo indicó que un programa semejante requería la aprobación del Congreso.
En entrevista con El Tiempo Latino, Bruce Goldstein, presidente del grupo Farmworker Justice, consideró que la prioridad para la Administración Biden es lograr una reforma migratoria integral que permita la legalización de los 11 millones de inmigrantes indocumentados, tal como prometió Biden durante la contienda electoral de 2020.
“La primera prioridad debe ser legalizar a la población indocumentada, que incluye a trabajadores agrícolas… no sé por qué (AMLO) estaría pidiendo un nuevo programa o cómo sería distinto”, dijo Goldstein. El líder de Farmworker Justice señaló que Estados Unidos y México establecieron el programa “Bracero” durante la Segunda Guerra Mundial, pero ese programa explotó a los trabajadores agrícolas mexicanos, deprimió los salarios de los campesinos estadounidenses, y solo benefició a sus empleadores.

“El programa Bracero tuvo la pésima reputación de explotar a los trabajadores mexicanos, de violar sus derechos laborales… el litigio contra ese programa duró décadas”, señaló.

Además, agregó Goldstein, Estados Unidos ya tiene un programa de “trabajadores huéspedes”, mediante visas temporales “H-2A”, para trabajadores agrícolas, y “H-2B” para otras labores, particularmente en las áreas de construcción, servicios y turismo. A juicio de Goldstein, estos programas también requieren urgente reforma.

La reforma migratoria de Biden aumentaría el número de visas en ambas categorías de visas, que posteriormente sustituyeron al programa “Braceros” cuando éste llegó a su fin en 1964.

Un camino difícil para Biden

El encuentro virtual se produjo en unos momentos en que Biden afronta el reto de atajar la pandemia del COVID-19, que se ha cobrado la vida de más de medio millón de estadounidenses, y reactivar una alicaída economía en la que más de diez millones de personas siguen desempleadas.

En el Congreso, la mayoría de los republicanos han expresado oposición al plan de Biden de $1,9 billones para la reactivación económica, que fue aprobado en la Cámara de Representantes, pero aguarda una empinada cuesta en el Senado.

Además, la iniciativa de Biden para una reforma migratoria integral, conocida como “U.S. Citizenship Act”, tampoco cuenta con apoyo republicano y requerirá, según expertos, de mucho capital político de la Casa Blanca.

Esa medida, presentada en ambas cámaras del Congreso el pasado 18 de febrero, legalizaría a los 11 millones de inmigrantes indocumentados y reformaría el sistema de visas, entre otros elementos.

Si el Congreso no aprueba la reforma migratoria de Biden, los líderes demócratas tendrían la posibilidad de reintroducir una legislación para dar la legalización permanente a los trabajadores agrícolas establecidos en el país.

El COVID-19 es la mayor urgencia

De todos los temas sobre el tapete, el combate común a la pandemia global del COVID-19 es el más urgente en la agenda bilateral. La frontera sur de EEUU permanecerá cerrada a viajes no esenciales hasta al menos el próximo 21 de marzo, en parte porque México afronta el gran reto de atajar la propagación del coronavirus.

Psaki adelantó a la prensa que Biden no estudiaría una presunta solicitud de AMLO para que Estados Unidos comparta parte de su suministro de vacunas como lo indicó la agencia de noticias Reuters.

“El presidente ha dejado en claro que está centrado en asegurar que las vacunas sean accesibles a todos los estadounidenses… una vez que cumplamos ese objetivo nos agradaría discutir otros pasos”, manifestó la portavoz.

Al parecer, AMLO sopesaba pedir un “préstamo” de vacunas contra el COVID-19 y pagarlo cuando México reciba sus propios suministros bajo contratos en vigencia, según Reuters.

En la actualidad, México ha registrado más de dos millones de casos de contagio del coronavirus y más de 185 mil muertes. México es el tercer país con el mayor número de muertes por COVID-19 en el mundo, detrás de Estados Unidos y Brasil.

López Obrador, quien asumió el cargo en diciembre de 2018, estuvo entre los últimos presidentes en reconocer la victoria de Biden en las urnas en noviembre pasado, y esperó a que el Colegio Electoral certificara los resultados a mediados de diciembre para felicitarlo.

Durante la Administración Trump (2017-2021), López Obrador accedió a las presiones de Washington para frenar el paso de inmigrantes centroamericanos con rumbo a EEUU, y permitió el establecimiento del programa “Quédate en México”, que obligó a decenas de miles de solicitantes de asilo a esperar en suelo mexicano citas en tribunales estadounidenses para la resolución de sus casos.

AMLO viajó a Washington el 8 de julio de 2020 -su único viaje fuera de México el año pasado- y sostuvo una rueda de prensa conjunta con el entonces presidente, Donald Trump.

Biden ha firmado numerosas órdenes ejecutivas para desmantelar la agenda migratoria de Trump, y ha puesto fin al programa “Quédate en México” mientras revisa las solicitudes de asilo de quienes quedaron varados en México con casos pendientes.


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