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Massachusetts quiere ser el hub mundial de tecnología climática

Massachusetts quiere convertirse en el centro mundial de tecnología climática, pero empresas como Form Energy construyen sus fábricas en otros estados por falta de infraestructura.

Paneles solares en un campo verde bajo cielo azul
Paneles solares, parte del ecosistema de energía limpia que Massachusetts busca liderar. Foto: American Public Power Association / Unsplash

La gobernadora Maura Healey apuesta fuerte por la tecnología climática. Quiere que Massachusetts se convierta en el centro mundial de innovación para combatir el cambio climático, una industria que podría generar miles de empleos y atraer inversión masiva al estado.

El plan es ambicioso: replicar el éxito que Massachusetts tuvo con el sector de ciencias de la vida, donde universidades como MIT y Harvard, capital de riesgo abundante y programas de incentivos estatales crearon un ecosistema de clase mundial.

Greentown Labs y el ecosistema de Somerville

En Somerville, la incubadora Greentown Labs se ha convertido en el corazón de la tecnología climática en el estado. Más de 100 emprendedores presentaron sus inventos en la cumbre anual del otoño pasado: desde motos acuáticas eléctricas hasta plástico biodegradable hecho de papas y baterías de nueva generación, según WBUR.

Jennifer Le Blond, directora interina del Massachusetts Clean Energy Center (MassCEC), la agencia estatal que apoya a startups de tecnología climática, explicó la visión: "Es una enorme oportunidad económica, igual que lo fue el sector de ciencias de la vida para Massachusetts".

En 2024, Healey firmó la Mass Leads Act, que invirtió mil millones de dólares en subsidios, incentivos fiscales e iniciativas para apoyar a empresas de tecnología climática durante la próxima década. Un análisis del UMass Donahue Institute proyectó que la inversión podría generar $16.4 mil millones en actividad económica y crear 6,670 nuevos empleos.

El desafío de los permisos y la manufactura

Pero innovar en Massachusetts es más fácil que producir aquí. Los costos de vivienda y mano de obra son altos, la energía es de las más caras del país y el proceso de permisos puede ser un laberinto.

Emmanuel Kasseris, fundador de Emvolon, una startup que convierte metano en combustible líquido, tiene un doctorado del MIT y aún así batalló con la burocracia: "Ni siquiera sabes dónde buscar con algunas de estas cosas. Encontrar los permisos correctos es en sí mismo un negocio".

La empresa Lydian, que desarrolló tecnología para convertir dióxido de carbono en combustible para aviones, tuvo que hacer su primera prueba piloto en Carolina del Norte porque los permisos en Charlestown tomaban demasiado tiempo. Según Joe Rodden, CEO de Lydian, hubo empleados lejos de sus familias por semanas. La empresa finalmente abrió su instalación en Charlestown el año pasado, después de trasladar todo el equipo de vuelta.

Form Energy: innovación local, manufactura en otro estado

El caso de Form Energy ilustra la tensión entre innovación y manufactura. La empresa nació en una cafetería de Cambridge con ciencia del MIT, creció en The Engine y Greentown Labs, y tiene su sede en Somerville. Fabrica baterías gigantes de hierro, del tamaño de lavadoras, que almacenan energía de fuentes renovables.

Cuando necesitó una fábrica del tamaño de 15 campos de fútbol, Massachusetts no tenía la infraestructura de carreteras, ferrocarril y puertos necesaria. Form construyó su fábrica en West Virginia.

Ted Wiley, presidente de Form Energy, defendió la decisión: "Ir de cinco personas en una cafetería soñando con el futuro a mil personas fabricando baterías del tamaño de estadios de fútbol es un viaje que solo es posible con las condiciones que tienes en Massachusetts".

La empresa mantuvo sus equipos de investigación y desarrollo en Somerville y recientemente anunció el primer despliegue internacional de sus baterías, que almacenarán energía de parques eólicos en Irlanda.

Recortes federales complican el panorama

El contexto federal añade presión. La administración Trump recortó fondos para energía limpia, ciencia climática y tecnología verde. Sublime Systems, una empresa de Somerville que fabrica cemento de ultra bajo carbono, perdió un subsidio federal de $87 millones del Departamento de Energía y tuvo que despedir a dos tercios de su personal en marzo, según WBUR.

Healey propuso $400 millones en fondos estatales para investigación universitaria para compensar los recortes federales. Pero históricamente, el financiamiento federal para investigación y desarrollo en Massachusetts ha promediado más de $8 mil millones al año, 20 veces más que la propuesta de Healey, según un informe de UMass.

Emily Knight, CEO de The Engine, una incubadora tecnológica en Cambridge, reconoció la dificultad: "No estoy segura de que nadie sepa cómo van a llenar ese hueco".

El plan a 10 años sigue adelante

A pesar de los obstáculos, el estado mantiene su apuesta. Eric Paley, secretario de desarrollo económico de Massachusetts, dijo que el cambio climático es un problema global y que hay interés internacional en las empresas locales. MassCEC publicó un plan de 10 años para convertir al estado en el hub global de tecnología climática, una estrategia que proyecta crear decenas de miles de empleos.

Ben Downing, quien pronto asumirá la dirección de MassCEC, resumió el desafío: "Tenemos mucho trabajo por hacer. Debemos hacer todo lo posible para que sea más simple y fácil para estos equipos crecer y escalar".
Para Le Blond, la perspectiva es de largo plazo: "Estamos en esto a largo plazo".

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