El fútbol femenino profesional vuelve a Boston este fin de semana con el debut de Boston Legacy FC, uno de los dos equipos de expansión que se suman este año a la National Women's Soccer League (NWSL).
El esperado debut, previsto para el 14 de marzo, representa el regreso del fútbol femenino profesional de primera división a Boston tras varios intentos anteriores y periodos en los que la ciudad se quedó sin un equipo en este nivel.
“Estoy seguro de que este sábado, en Gillette Stadium, habrá más de 25,000 personas. Para muchas será su primera vez viendo un partido de fútbol femenino, pero la gran mayoría querrá volver una y otra vez”, compartió Domènec Guasch, el primer gerente general del club.
Al frente del nuevo proyecto está Domènec Guasch que llega al Boston Legacy FC desde FC Barcelona Femení, un equipo femenino de élite que ha ganado 9 veces la Liga española y 3 veces la UEFA Women’s Champions League. En Barcelona, Guasch estaba a cargo de la gestión del fútbol femenino. Comenzó oficialmente en Boston en enero, mientras el equipo se prepara para su primera temporada en la NWSL en 2026.
Guasch pasó casi 14 años dentro de la estructura del club catalán, donde comenzó como entrenador en categorías juveniles, luego dirigió academias del Barcelona en Brasil y Nueva York, y más recientemente trabajó con el equipo femenino.
Guasch destaca que el fútbol femenino ya no es una “apuesta”, sino una realidad consolidada, con una industria que vale la pena invertir, un deporte emocionante y con creciente afición.
Además, la National Women’s Soccer League es considerada la liga más competitiva del mundo, y la oportunidad de construir un equipo desde cero, tanto en el campo como en la cultura del club, representaba un desafío profesional que le entusiasmaba. “Era importante empezar de cero, formar el grupo y crear una cultura desde el inicio, alineada con la visión de ser un equipo hecho para la gente”, explicó Guasch a El Planeta.
Su meta en Boston es mejorar continuamente las condiciones para las jugadoras y los fanáticos, haciendo que cada vez sea más fácil y accesible disfrutar del fútbol femenino.
Al iniciar la construcción del plantel, Guasch y su equipo se enfrentaron a un desafío complejo: Armar un equipo competitivo desde cero.
“Hace unos meses no teníamos ninguna jugadora, y hoy ya contamos con cuatro incorporaciones. Pero no se trataba solo de reunir talento; necesitábamos jugadoras conscientes de la responsabilidad de ser parte de la fundación de este club y que quisieran representar a Boston dentro del campo”, agregó Guasch.
Para lograrlo, el club definió primero el perfil de cada posición: qué tipo de portera, central, lateral, mediocampista o atacante necesitaban. A partir de allí, hicieron un scouting intensivo, revisaron datos, analizaron agentes libres y negociaron con clubes para fichar a las jugadoras más adecuadas. Así se conformó el roster actual de 24 jugadoras, seleccionadas no solo por sus habilidades individuales, sino también por su compromiso con la cultura y la identidad del equipo.
La diversidad también fue un factor clave. Jugadoras latinas aportan pasión y alegría al vestuario, según Guasch. Entre ellas están Jorelyn Carabalí, de Colombia; Amanda Gutierres, de Brasil, además de otras que han representado a México como Nicki Hernández.
“Incluso en el vestuario se escucha mucho reggaetón, y algunas jugadoras que no hablan español o portugués ya aprenden a cantar canciones de Bad Bunny. La cultura latina está muy presente”, destacó.
Finalmente, Guasch envió un mensaje a la comunidad de Boston:
“Los invito a venir a Gillette Stadium este sábado o a cualquiera de los próximos partidos. Van a disfrutar muchísimo de uno de los mejores niveles del fútbol femenino del mundo, verán pasión y calidad en la cancha. Además, necesitamos a la afición; los latinos pueden aportar su energía y pasión para ayudarnos a sacar buenos resultados”, concluyó.