Parece sacado de una novela de ciencia ficción, pero el plan de las autoridades de Alabama para usar robots en la atención de las embarazadas y sus bebés en zonas rurales es real.
Durante una mesa redonda en la Casa Blanca en enero, en la que se anunciaron los primeros fondos del nuevo programa federal de salud rural de $50.000 millones, Mehmet Oz, administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés), calificó la idea como “genial”.
Ese mismo día, el senador Bernie Sanders, independiente de Vermont, dijo que no tenía nada de genial. Obstetras y otros profesionales de salud también expresaron su preocupación en redes sociales, y un activista político llegó a llamarlo “una historia de horror distópica”.
Las reacciones encontradas reflejan el choque entre el entusiasmo por las propuestas tecnológicas que presentaron los estados en sus solicitudes al Programa de Transformación de la Salud Rural y la realidad: simplemente no hay suficientes trabajadores de salud para atender a los pacientes en muchas comunidades rurales. Ahora que los estados comienzan a invertir los fondos asignados para el primer año, la tensión va en aumento, especialmente en Alabama.
Oz elogió la propuesta del estado de invertir en la relativamente nueva tecnología de ecografías robóticas.
“Muchos condados de Alabama no tienen ginecólogos obstetras”, dijo Oz en una reunión junto al presidente Donald Trump y otros miembros del gabinete. La falta de atención, explicó, fue lo que motivó la propuesta de usar robots para hacer ecografías a mujeres embarazadas.
Britta Cedergren, directora de la Red de Calidad Perinatal de Alabama (Alabama Perinatal Quality Collaborative), tiene claro lo que ocurre: “Nadie usa robots autónomos”.
Aunque considera que las ecografías robóticas son “una tecnología muy interesante”, explicó que todavía no se utilizan en el estado. En cambio, los profesionales de salud se apoyan en las consultas telefónicas para brindar atención obstétrica y, cuando hay equipos e internet disponibles, en la telemedicina.
El objetivo, señaló, es “apoyar a los lugares donde no hay atención médica”.
Cedergren participa en varios grupos estatales de salud materna y fetal, y trabaja diariamente con doctores, hospitales y personal de emergencia. Aunque reconoce la importancia de mejorar la tecnología, insiste en que no reemplaza la necesidad de una fuerza laboral bien capacitada ni de un sistema de atención y datos bien coordinado.
En 2024, el año más reciente con datos disponibles, la tasa de mortalidad infantil en Alabama fue de 7,1 muertes por cada 1.000 partos con recién nacidos vivos. A nivel nacional, la tasa fue de 5,5 por cada 1.000 nacimientos vivos, según datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
El cierre de unidades obstétricas en hospitales —que suele implicar la pérdida de proveedores capacitados para atender a mujeres embarazadas y a sus bebés— es una tendencia de larga data en zonas rurales de Estados Unidos. Pero en Alabama, las pérdidas han sido especialmente graves.
En 1980, 45 de los 55 condados rurales del estado tenían servicios obstétricos en hospitales. Para 2025, solo 15 ofrecen ese tipo de atención, según datos estatales. Y la tendencia no se detiene: cinco unidades obstétricas cerraron entre 2023 y 2024, incluyendo las de tres condados rurales: Monroe, Marengo y Clarke.
Katy Backes Kozhimannil, profesora en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, descubrió que los cierres en zonas remotas están relacionados con un aumento en los nacimientos prematuros, una de las principales causas de mortalidad infantil.
“Seguirá habiendo embarazos y partos en nuestras comunidades”, dijo. “Necesitamos lugares donde proporcionar atención médica”.
Casi todos los estados incluyeron en sus solicitudes para el Programa de Transformación de la Salud Rural la falta de personal médico y la salud materna como prioridades. Pero solo Alabama propuso usar robots para cubrir esa necesidad. El fondo rural, creado por el Congreso como incentivo de último minuto dentro de la ley One Big Beautiful Bill Act del presidente Trump, alentó a los estados a ser creativos, innovadores y presentar soluciones tecnológicas.
A Alabama se le asignaron $203 millones para el primer año de este programa que durará cinco años. Entre casi una docena de iniciativas para mejorar la salud rural, la solicitud del estado incluye el fortalecimiento de su fuerza laboral rural y la mejora de la salud materna y fetal.
Mike Presley, vocero del Departamento de Asuntos Económicos y Comunitarios de Alabama —agencia encargada del plan—, dijo que no había nadie disponible para hablar sobre las ecografías telerobóticas.
LoRissia Autery, gineco-obstetra en una zona rural al noroeste de Birmingham, dijo que los robots no van a reducir la mortalidad materna e infantil. Hacer una ecografía tiene matices, señaló.
Muchas de sus pacientes tienen embarazos de alto riesgo, con condiciones como diabetes, presión arterial alta y hepatitis C. Le preocupa el tipo de atención que recibirán estas mujeres —que muchas veces conducen más de una hora para verla— si se reemplaza a un especialista capacitado por un robot.
“Se pierde el tipo de atención que necesitamos brindar a estas mujeres”, afirmó Autery, quien cofundó Walker Women’s Specialists. La clínica tiene tres doctores, atiende pacientes de cinco condados y necesita otro médico para poder responder a la demanda, agregó.
“Desde hace unos seis o siete años, hemos estado buscando un cuarto socio”, dijo. “Es difícil por muchas razones”.
En redes sociales, el senador Sanders respondió a Oz afirmando que la falta de proveedores de salud en zonas rurales de Estados Unidos es una “vergüenza internacional”.
“En el país más rico del mundo, necesitamos más doctores, enfermeros, dentistas y consejeros de salud mental, no más robots”, escribió Sanders en la plataforma X.
Hay al menos un país que ya usa robots junto con personal capacitado para reducir las muertes.
En La Loche, un pueblo remoto de Canadá, Julie Fontaine opera un robot de ecografía en una clínica con dos enfermeros practicantes y doctores rotativos. Fontaine dijo que a los pacientes les gusta el robot porque les ahorra tiempo y el costo de viajar seis o siete horas hasta un centro médico regional.
“Cuando la gente llega, dice: ‘Guau, qué increíble la tecnología hoy en día’”, comentó Fontaine, miembro de la Nación Métis del norte de Saskatchewan. “Es algo que nunca habían visto ni usado”.
Cuando trabaja con pacientes, Fontaine conecta el robot de ecografía con un técnico en imágenes a distancia, ubicado en Saskatoon. Ese profesional maneja el brazo robótico de la máquina. Luego, un radiólogo —que puede estar en cualquier parte— analiza las imágenes y envía el reporte al médico de familia en La Loche, explicó Ivar Mendez, neurocirujano y director del Centro de Salud Virtual de Canadá. En ese país, la mayoría de los bebés nacen con la atención de médicos de familia o parteras, no especialistas.
“Lo más importante es identificar un embarazo de alto riesgo con suficiente anticipación para poder intervenir”, dijo Mendez, quien aseguró que la ecografía robótica “es tan buena como la presencial”, aunque no puede usarse en casos que requieran una ecografía vaginal más invasiva. La tasa de mortalidad materna e infantil en el norte de Canadá, donde está ubicada La Loche, es de 20 a 25 veces más alta que en el resto del país, agregó.
“Una de las razones es que no hay disponibilidad de ecografías prenatales en esas comunidades, por lo que las embarazadas deben viajar a las ciudades y alojarse en hoteles”, explicó.
En una investigación de 2022, Mendez y su equipo de la Universidad de Saskatchewan analizaron 87 ecografías telerobóticas y encontraron que, en el 70% de los casos, no fue necesario viajar para recibir atención. Casi todos los pacientes dijeron que volverían a usar el robot.
Esta misma tecnología de ecografía robótica fue aprobada para su uso en Estados Unidos en 2017.
Nicolas Lefebvre, presidente y director ejecutivo de AdEchoTech —empresa que creó y fabrica el robot—, dijo que tienen “proyectos específicos para maternidad en Estados Unidos que están en preparación”. Según el consultor de desarrollo comercial de la empresa, el precio promedio de uno de estos robots es de entre $250.000 y $350.000.
El uso de ecografías robóticas es solo una parte de la iniciativa de salud materna y fetal propuesta por Alabama, según la solicitud. Reconociendo el cierre de unidades obstétricas, los funcionarios plantearon conectar a proveedores más pequeños y centros de salud rurales —que no tienen servicios de calidad en salud materna y fetal— con centros regionales que pueden brindar esos servicios de forma digital, incluyendo mediante ecografías telerobóticas.
Para su iniciativa de fuerza laboral, el estado propuso programas de capacitación para doctores, servicios de emergencia y enfermeros obstétricos.
El financiamiento estimado necesario para la iniciativa de salud materna y fetal es de $24 millones durante cinco años. Para la iniciativa de fuerza laboral, los funcionarios de Alabama propusieron $309,75 millones para el mismo período.
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