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“El miedo no tiene límites”: Cómo el aumento de operativos de ICE ha hecho que estudiantes dejen de ir a la escuela

Una mochila en las escaleras de Williams School, en Chelsea, Massachusetts, el lunes 9 de febrero de 2026. Foto: Sebastian Restrepo/MassLive.

Por Juliet Schulman-Hal de MassLive y Rosanna Marinelli

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Un día de septiembre, mientras estaba en la escuela, a un estudiante de secundaria de Lynn le llegó un mensaje de su mamá. Alguien estaba tocando la puerta de su casa —y no esperaba a nadie.

Durante varias semanas, el estudiante había visto a ICE escondidos en las entradas de las casas cuando caminaba por su vecindario, y en camionetas grises y negras dando vueltas alrededor de su hogar, como parte de una de las varias operaciones de inmigración realizadas en Lynn.

Si se trataba de ellos, el simple hecho de abrir la puerta podía cambiar el futuro de su familia en Estados Unidos, después de haber llegado desde Brasil hace seis años para solicitar asilo, por temor a una persecución en su país. Como su madre no podía salir, un amigo con ciudadanía estadounidense se encargó de llevarlos a casa.

El joven de Lynn y su hermano han tenido que faltar a clases varios días —y a veces una semana— durante cada ronda de operativos de ICE. Según dijo, eso ha afectado sus calificaciones y lo ha llevado a repetir exámenes.

“Puede que la escuela sea un lugar seguro, pero fuera de la escuela definitivamente no es un lugar seguro”, dijo el joven de 16 años durante una entrevista en persona, mientras jugaba con una pulsera rosa brillante y negra que le regaló su amigo. MassLive y El Planeta no lo identifican ni a él ni a su madre porque temen ser deportados, a pesar de tener una solicitud de asilo activa.

Un estudiante de secundaria de Lynn juega con una pulsera que le regaló un amigo cercano mientras habla sobre el estatus migratorio de su familia, en medio de un aumento de operativos de ICE en febrero de 2026 en Lynn, Massachusetts. Foto: Sebastian Restrepo/MassLive.

El niño es uno de los miles de estudiantes en Massachusetts que han tenido miedo de ir a la escuela. Según los datos más recientes del Departamento de Educación Primaria y Secundaria (DESE, por sus siglas en inglés), en 2025, las escuelas K-12 de Massachusetts registraron cerca de 7,000 estudiantes menos en aprendizaje del inglés que el año anterior.

El problema persistente del ausentismo crónico se ha intensificado en medio del reciente aumento de la actividad de ICE, según defensores. Docentes afirmaron que muchas familias están retirando por completo a sus hijos de la escuela, optando por educarlos en casa o saliendo del país.

El impacto de su ausencia trasciende a las comunidades inmigrantes. Cuando los estudiantes no asisten o no se inscriben en la escuela, los centros pierden financiamiento, los distritos enfrentan despidos y a los maestros se les dificulta ayudar a los alumnos a ponerse al día.

En un país que lidia con la disminución de la población, la interrupción de la educación de los estudiantes inmigrantes amenaza una fuente de futuros trabajadores de la que cada vez depende más, dijo Jorge Fanjul, director ejecutivo en Massachusetts de Latinos for Education.

Para el presidente Donald Trump, sin embargo, su principal preocupación está en otro lado.

El aumento de operativos de ICE tiene como objetivo deportar a inmigrantes no ciudadanos que hayan cometido delitos y “devolverlos a las prisiones y a las instituciones psiquiátricas de donde vinieron”, dijo en una publicación en Truth Social. Las políticas federales del gobierno también han reducido la cantidad de personas que migran a Estados Unidos.

Sin embargo, muchos políticos y defensores han señalado que también se está deteniendo, deportando o incluso asesinando a ciudadanos y a personas que viven legalmente en el país y no tienen antecedentes penales.

Más recientemente, Alex Pretti, un enfermero de la unidad de cuidados intensivos, fue asesinado por agentes federales el 24 de enero. Y en Massachusetts, el año pasado, ICE arrestó al estudiante de Milford High School Marcelo Gomes da Silva cuando se dirigía a practicar voleibol, a pesar de que no estaba vinculado a ninguna investigación criminal.

“Puedes ser una buena persona toda tu vida, y luego llega alguien y te dice: ‘No, tú eres un criminal’. Eso hiere tu dignidad. Me siento corrompida, como si ser una buena persona ya no importara”, dijo la madre de Lynn en español, con lágrimas corriéndole por ambas mejillas.

“A escondidas”: El miedo alcanza incluso a los ciudadanos en una comunidad de Massachusetts

En la mañana del 22 de enero de 2025, dos días después de la investidura de Trump, agentes del ICE irrumpieron en Chelsea y detuvieron a una persona afuera de un Market Basket.

En una comunidad mayoritariamente inmigrante, los efectos se sintieron de inmediato en el distrito escolar. De los 6,130 estudiantes, 1,031 estuvieron ausentes ese día, una tasa de ausentismo del 16.7%. Al día siguiente, el 13% de los estudiantes no asistió, dijo Almi Abeyta, superintendente de Chelsea.

“La educación siempre ha sido el gran igualador de nuestro país. Nuestros niños merecen la oportunidad de aprender sin importar su ciudadanía. Ese es un derecho fundamental, y está bajo amenaza”, dijo Abeyta en una conferencia de prensa el 29 de enero.

Más adelante esa primavera, estudiantes de Chelsea fueron detenidos por ICE después de que se llamara a la policía en respuesta a un incidente escolar, según Kathryn Anderson, presidenta del Sindicato de Maestros de Chelsea.

En Chelsea, la matrícula estudiantil cayó un 5% el año pasado, en gran medida como resultado del miedo relacionado con la inmigración, afirmó.

Fewer students are showing up to school amid an ICE surge | Created with Datawrapper
Across all of these districts — and statewide — there was a decrease in the number of English learners from 2024 to 2025.

En todos estos distritos —y en todo el estado— disminuyó el número de estudiantes que aprenden inglés de 2024 a 2025.

“Los niños están llegando a la escuela con el trauma de perder a sus padres y a quienes sostienen el hogar, y con el miedo de que otro miembro de la familia pueda ser el próximo. Otros están faltando día tras día, lo que afecta drásticamente su capacidad para aprender y prosperar. He recibido múltiples mensajes de padres con miedo de enviar a sus hijos, buscando la tranquilidad de que están a salvo dentro de nuestro edificio”, dijo Anderson en una conferencia de prensa el 29 de enero.

El año pasado, cuando el amigo de Marlena Jackson no apareció en Browne Middle School de Chelsea, ella no sabía qué hacer. No tenía su número de celular ni lo seguía en redes sociales, y sabía que su estatus migratorio era incierto en medio de un aumento de operativos de ICE.

Las mesas vacías en la cafetería y los pasillos tranquilos entre clases le resultaban inquietantes a Jackson. Era difícil concentrarse durante la clase, dijo, con la mano apoyada en la parte de atrás del cuello.

“Me preocupaba por él. No sabía si estaba bien”, dijo Jackson, de 14 años, en voz baja, con los ojos muy abiertos detrás de sus gafas de montura gruesa. “No quiero que ellos (ICE) se lleven o lastimen a mis amigos… Y tampoco quiero que me lleven a mí a ningún lado”.

Aunque Jackson, quien se identifica como afroestadounidense, es ciudadana de Estados Unidos, dijo que le preocupa que ICE pueda llevársela por el color de su piel.

Su hermano, Richard Jackson, de 13 años, dijo que el tamaño de sus clases se redujo el año pasado de unos 23 a 16 estudiantes durante los operativos de ICE. Notó que quienes faltaban eran compañeros cuyo primer idioma no era el inglés.

Relaciona la preocupación de sus compañeros por ICE con lo que él ha sentido ante la violencia policial contra las personas afroamericanas, como el asesinato de George Floyd en 2020 a manos de un agente de policía.

“Está pasando mucho de lo mismo”, dijo. “Están discriminando a otras personas solo por cómo se ven o por cómo hablan”.

Para la familia Jackson, les preocupa no solo la ausencia de compañeros, sino también la incertidumbre sobre si los docentes irán; ya sea por temor a ICE o porque han sido despedidos debido a recortes presupuestarios.

Allen Jackson, el padre de los hermanos, dijo que se pregunta cómo se verá afectada la educación de sus hijos, ya que la financiación estatal y local de los distritos escolares se basa en la matrícula. Eso significa que Chelsea y otros distritos escolares probablemente quedarán bajo presión financiera y podrían perder a decenas de empleados.

Richard (13), a la izquierda; Marlena (14), en el centro; y Allen Jackson posan frente de Williams School, donde han notado una disminución de compañeros y de personas que dejan y recogen a los alumnos durante la jornada escolar. Foto: Sebastian Restrepo/MassLive.

“¿Vamos a ver una pérdida de maestros latinos en Chelsea,que con toda razón tienen miedo de volver?”, dijo Jackson durante una entrevista en un Market Basket de Chelsea. Varias personas han sido detenidas por ICE afuera del supermercado.

Al observar el Market Basket, dijo que es uno de varios lugares que antes estaban llenos de personas, con filas que se extendían por los pasillos hasta las cajas. Ahora, incluso en horas pico, el supermercado está menos concurrido.

“Me cuesta creer que todas esas familias se hayan ido”, dijo Jackson. “Tengo la impresión de que esas familias todavía están aquí; simplemente están escondidas”.

Dentro del salón de clases

Jennifer Dines —maestra de inglés como segundo idioma y especialista en lectura en Boston Public Schools— dijo que ha notado una reducción en el número de estudiantes en su salón.

Sus grupos se han reducido aproximadamente a la mitad este año, comentó. En lugar de trabajar solo con estudiantes de secundaria, lo ha compensado dando clases a estudiantes de escuela intermedia y a un grupo de lectura para alumnos con necesidades especiales.

También, ha tenido que preguntarse si debe llevar a los estudiantes a excursiones fuera de la ciudad y, en última instancia, no ha sabido cómo apoyar plenamente la carga emocional que viven los alumnos en este momento. Apenas la semana pasada, tuvo que contarles a sus estudiantes que el ICE detuvo a un hombre que conducía su auto en Roslindale.

“Me parece impactante. Cuando empecé a enseñar, nunca imaginé que esto pudiera ser posible. Siento que estoy en un duelo por lo que antes era mi trabajo”, dijo Dines.

Varios estudiantes se han ido: algunos optaron por la educación en casa y otros por mudarse a Canadá, debido a preocupaciones relacionadas con inmigración, según otra educadora de Boston Public Schools, quien pidió que no se publicara su nombre por temor a que ICE tome represalias contra su escuela.

“No solo fueron desplazados una vez… los están desplazando dos o tres veces… nuestra comunidad inmigrante es sumamente resiliente, pero eso no significa que deba ser así”, dijo la educadora.

Aproximadamente una sexta parte de Boston Public Schools tiene previsto cerrar para 2030 debido a la subutilización y a la disminución de la matrícula, una tendencia que, según múltiples medios, puede atribuirse en parte al temor relacionado con inmigración.

Aunque muchas escuelas han discutido planes de acción con su personal docente, esos planes en gran medida se limitan a notificar a los administradores y a no permitir el ingreso de agentes federales a las escuelas, dijo Dines.

Jennifer Dines es educadora del sistema público de Boston y ha observado algunos de los efectos en sus estudiantes. Foto: Sebastian Restrepo/MassLive.

“Por más que una escuela o el estado hagan, esas políticas dejan de aplicarse en cuanto un estudiante sale de la propiedad escolar”, dijo Sarang Sekhavat, jefe de gabinete de la Massachusetts Immigrant and Refugee Advocacy Coalition.

Dijo que, aunque los docentes han estado tratando de idear soluciones innovadoras —como acompañar a los niños a casa para mayor seguridad—, no tienen autoridad para intervenir si agentes de ICE intentan detener a un estudiante.

La educadora de Boston Public Schools, que no será identificada, dijo que mantenerse al margen no le parece una opción.

“Soy maestra de estudiantes inmigrantes; no me voy a quedar mirando”, afirmó.

¿Qué está haciendo Massachusetts ante el impacto de ICE en la educación K-12?

La preocupación por una ofensiva migratoria se intensificó el primer día de Trump en el cargo, cuando rescindió la política de “áreas protegidas”. Con ese cambio, ICE pudo detener a personas en lugares que antes estaban protegidos, como escuelas, centros médicos, tribunales y programas de cuidado infantil.

La gobernadora Maura Healey presentó el 29 de enero un proyecto de ley para bloquear los esfuerzos del gobierno de Trump, lo que, entre otras medidas, haría ilegal que agentes del ICE ingresen a esas áreas previamente protegidas sin una orden judicial. La alcaldesa de Boston, Michelle Wu, y otros líderes de Cambridge, Chelsea, Lynn, Newton y Somerville también firmaron órdenes ejecutivas similares el 5 de febrero.

Con lágrimas en los ojos durante el anuncio del 29 de enero, Gladys Vega, presidenta y directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro La Colaborativa, repitió con voz temblorosa “Gracias” una y otra vez, girándose para mirar a Healey durante la conferencia de prensa.

“Eso significa que no voy a volver a verlos. Es increíble. Gracias”, dijo, rodeada de funcionarios públicos y defensores en el Grand Staircase del State House.

Vega añadió que agentes de ICE han estado apostados en el edificio del Departamento de Ingresos de Chelsea, frente a una escuela secundaria de la ciudad.

“El dolor que están atravesando estas familias no va a desaparecer pronto… seguiremos llevando ese dolor en el corazón y en el alma”, dijo.

El Commissioner de Educación de Massachusetts, Pedro Martínez, ciudadano estadounidense nacido en México, dijo a MassLive que la ofensiva del ICE es algo personal para él. Ha escuchado sobre el miedo que sienten educadores y familias a medida que las tácticas migratorias se vuelven más agresivas. Martínez no quiere que los estudiantes tengan dificultades para aprender como ocurrió durante la pandemia.

“El miedo es real. No queremos que las familias sean prisioneras en sus propias casas. No queremos que nuestros niños se vean privados de la maravillosa experiencia que tienen en sus escuelas”, dijo Martínez.

Aunque ningún distrito de Massachusetts ha implementado aprendizaje remoto para ciertos estudiantes, muchos están discutiendo esa posibilidad, como lo han hecho algunas escuelas en Minnesota.

Lynn es uno de ellos.

El alcalde de Lynn, Jared C. Nicholson, en la imagen del lunes 2 de febrero de 2026 en Lynn, Massachusetts. Foto: Sebastian Restrepo/MassLive.

La comunidad ha vivido varios incidentes de alto perfil relacionados con ICE cerca de escuelas que han incrementado el miedo, dijo Jared Nicholson, alcalde de Lynn.

Según Nicholson, varios estudiantes han sido detenidos, aunque no dentro de la escuela. Un incidente que afectó a estudiantes ocurrió la primavera pasada, cuando una persona fue detenida por la fuerza por agentes del ICE afuera de una escuela primaria durante la hora de entrada.

“Eso fue particularmente preocupante y, francamente, imprudente por la manera en que se llevó a cabo”, dijo Nicholson. “Ese es exactamente el tipo de incidente que puede tener ese desafortunado efecto inhibidor y generar miedo”.

En Lynn, donde los estudiantes aprendices de inglés representan casi la mitad de la población estudiantil, la matrícula de estudiantes multilingües disminuyó un 6.4% entre enero de 2025 y enero de 2026, casi el doble de la caída general de matrícula del 3.7% en todas las escuelas, según el distrito. El distrito se muestra reacio a atribuir la disminución únicamente a la presencia del ICE, señalando que la asistencia y la matrícula también están cambiando junto con la demografía estudiantil.

La mayor parte del tiempo, el efecto de la presencia del ICE en la educación de los estudiantes proviene de que un adulto o cuidador sea detenido, dijo Brenda Peña, integrante del Comité Escolar de Lynn.

“Tenemos que reconocer que el miedo es real, especialmente (porque) somos un distrito predominantemente latino”, dijo Peña. “Y creo que el distrito ha hecho un trabajo muy bonito al… arropar a nuestras familias y brindar ese nivel de apoyo y cuidado a través del personal clínico que está allí”.

Las familias se comunican constantemente con el distrito en busca de apoyo, dijo Molly Cohen, superintendenta de Lynn. En respuesta, el distrito ha creado varias estrategias para recalcarles a las familias que la escuela es un lugar seguro.

El distrito ha trabajado cada vez más en desarrollar relaciones con las familias inmigrantes para conectarlas con servicios de apoyo, como consejeros escolares, y para mantener alianzas con organizaciones sin fines de lucro en toda la ciudad, explicó Cohen. También han creado un consejo de familias para llevar las preocupaciones de las familias al distrito.

El aumento de la actividad de ICE va más allá del ausentismo estudiantil

Con menos estudiantes asistiendo a la escuela, Corinne Kentor, gerente sénior de investigación y política en la Presidents’ Alliance on Higher Education and Immigration, advirtió que esto podría llevar a una “generación perdida” en la educación superior y afectar la economía de Massachusetts.

La educación superior es un gran motor económico para la región. En Massachusetts, los colegios y universidades aportan más de 70 mil millones de dólares a la economía y generan 474,000 empleos, según datos de la Greater Boston Chamber of Commerce.

“Una de las cosas que siempre nos preocupa es cualquier cosa que afecte la trayectoria de aprendizaje de un estudiante. La pandemia hizo eso”, dijo el comisionado de Educación Superior, Noe Ortega.

Si la asistencia y la matrícula siguen bajando por el miedo relacionado con inmigración, dijo, los estudiantes podrían quedarse todavía más rezagados frente a sus compañeros, y esa interrupción los acompañaría hasta la educación superior, obligando a colegios y universidades a encontrar cómo ayudar a los estudiantes a recuperar ese aprendizaje perdido.

Este es el caso del estudiante de secundaria de Lynn, originario de Brasil, que dijo que quiere ir a la universidad, iniciar su propio negocio o incluso unirse a las Fuerzas Armadas. Está haciendo todo lo posible por mantenerse al día con las tareas, pero perder clases va en contra de la razón misma por la que su familia llegó a Estados Unidos: construir una vida más segura y asegurar una mejor educación.

“Es difícil ser el estudiante que yo era antes”, dijo, señalando que sus calificaciones de B han bajado a D, mientras vestía una camiseta azul de la selección de Brasil de visitante. Evitó usar la camiseta durante meses, preocupado de que lo convirtiera en un blanco.

“Por supuesto que esto va a afectar mi futuro, porque yo estoy aquí buscando mejores oportunidades en mejores escuelas también, para poder aprender cómo conseguir un buen trabajo”, dijo.

De cara al futuro

En una noche reciente de jueves, un correo electrónico sonó en la bandeja de entrada de otra estudiante de secundaria de Lynn con advertencias sobre la posibilidad de que agentes de ICE detuvieran a personas en Walnut Street, en Lynn.

Le vino un pensamiento familiar: ¿y si sus padres no regresaban a casa?

Era una sensación que conocía bien como ciudadana estadounidense con dos padres inmigrantes; uno de ellos enfrenta una audiencia migratoria este mes que determinará si puede permanecer en el país. Apenas hace dos meses, su primo fue detenido en Lynn y deportado a Guatemala después de salir de un gimnasio.

Una estudiante de secundaria de Lynn ha tenido miedo de asistir a la escuela, como muchos de sus compañeros, debido a la situación migratoria de su familia. Foto: Sebastian Restrepo/MassLive.

A medida que se difundió la noticia de una posible presencia de ICE en Walnut Street, sus compañeros inundaron las redes sociales con detalles sobre qué calles evitar, y los chats de grupo se llenaron de padres asegurándose de que todos estuvieran en casa y a salvo.

La estudiante, cuya identidad no se revela debido al estatus migratorio de su familia, no se sintió segura para ir a la escuela. A la mañana siguiente, su amigo que vive cerca de Walnut Street se quedó en casa.

Aunque esta estudiante de Lynn entiende de primera mano el miedo a ICE, dijo que planea seguir asistiendo a la escuela por sus padres.

“Ellos son mi mayor motivación para hacerlo mejor”, dijo con la voz temblorosa y las manos apretadas sobre el regazo. “Yo puedo ser esa voz para ellos”.

Ya empezó a usarlo: está ayudando a tocar puertas con Neighbor to Neighbor, una organización comunitaria, y se prepara para difundir recursos para inmigrantes.

A pesar de la preocupación que vive su comunidad, cree que las generaciones más jóvenes deberían de trabajar juntas para impulsar cambios.

“Esto no nos va a detener”, dijo con una leve sonrisa. “Si todos nos unimos… podemos parar esto, podemos evitarlo”.

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