Por Deborah Becker
Esta historia contó con el apoyo del Pulitzer Center.
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La agricultura no estaba en la mente de Shawn Hayden cuando comenzó a buscar una propiedad cerca de Gardner, una pequeña ciudad del centro de Massachusetts. Su plan era convertir una casa de campo en un alojamiento para hombres en recuperación de la adicción a las drogas y con problemas de salud mental.
Hayden, quien dirige la Gardner Athol Area Mental Health Association, imaginaba un lugar donde los residentes vivirían mientras recibían servicios de su organización.
Mientras él y su equipo finalizaban la compra de su primera propiedad, el vendedor hizo una solicitud inesperada.
“Estaba saliendo, y me dijo: ‘Oye, tengo dos cabras y un poni aquí’”, cuenta Hayden. “ ‘¿Pueden quedarse?’ Y nosotros dijimos: ‘Supongo que sí’ ”.

A partir de ese comienzo inesperado, nació un programa que es en parte santuario de animales, en parte centro terapéutico. El número de animales en la propiedad de Gardner ha crecido a 75 incluyendo gallinas, cerdos, caballos y ponis de Terranova en peligro crítico de extinción que se han sumado a los residentes originales de la granja.
Los 16 hombres que viven en lo que ahora se conoce como la “Carl E. Dahl House” cuidan de los animales y realizan tareas diarias. Por lo general permanecen allí durante varios meses. A cada persona se le asigna un animal en particular del que debe hacerse cargo como elemento central de su terapia.
Desde que la granja comenzó a aceptar residentes en 2021, ha atendido a unos 200 hombres, financiada mediante una combinación de subvenciones estatales y privadas, y donaciones. Hayden dijo que a muchos de los hombres les está yendo bien y ahora viven por su cuenta.
El programa podría convertirse en parte de una tendencia creciente en el tratamiento de las adicciones bajo el secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., quien ha promovido la creación de “granjas de sanación” en todo el país para personas que luchan con el consumo de sustancias.
Si bien los residentes del centro de Hayden reciben asesoramiento semanal y atención psiquiátrica, él cree que es su trabajo con los animales lo que aporta las lecciones más importantes. Hayden dijo que conceptos como la resiliencia y la empatía forman parte de muchos programas de tratamiento, pero parece que las personas los entienden con mayor claridad una vez que los animales están involucrados.
“A veces es difícil motivar a la gente”, dijo Hayden. “Pero si les pongo una cabrita bebé en sus manos, todo el mundo quiere ayudar a esa cabrita, ¿no? Así que es una especie de truco para algunas de estas lecciones que llevamos intentando enseñar a la gente desde siempre".

Muchos animales de la granja son viejos o están enfermos y necesitan muchos cuidados, explicó, lo que da lugar a lecciones sobre la responsabilidad y el compromiso diario. A veces no sobreviven, lo que genera conversaciones sobre el duelo y el dejar ir.
Las cabras son las favoritas de Walter Cobb, de 48 años, de Dorchester. Recayó recientemente después de seis años de mantenerse libre de drogas. Cobb dijo que disfruta la rutina de sus tareas diarias. Nunca había estado en una granja antes de llegar aquí hace dos meses. Ahora, nos cuenta que visita a una cabra un par de veces al día.
“Vengo acá a las 5 de la mañana”, dijo Cobb, mientras barría uno de los graneros. “Ha llegado al punto en que salta y me deja abrazarla. Tenemos un buen vínculo".
La granja es un ejemplo de lo que se conoce como una “comunidad terapéutica”, una categoría amplia de tratamiento residencial que existe desde hace décadas. Los programas suelen durar al menos varios meses, están dirigidos por personas que también están en recuperación e incluyen trabajo o capacitación vocacional como parte de la terapia.
Si bien el programa de Hayden requiere tareas diarias y cuidado de animales, él dijo que es diferente de algunas otras comunidades terapéuticas por su enfoque en la atención médica y el tratamiento profesional de la salud mental. El trabajo de los hombres con los animales, dijo, está integrado en una rutina diaria que mezcla la agricultura tradicional con técnicas terapéuticas actuales dirigidas por consejeros y psiquiatras del personal.
“No hay nada de lo que hacemos en esta granja que sea novedoso”, dijo Hayden. “No inventamos nada. Observamos algo que ha funcionado durante siglos y modernizamos algunos de sus componentes”.
Quien también está revisando esta idea con una mirada renovada es el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., quien tiene experiencia personal y familiar con la adicción a las drogas y al alcohol. Como modelo, Kennedy señala un programa en Italia llamado San Patrignano.
San Patrignano es una comunidad terapéutica inusualmente grande y sofisticada que actualmente atiende a más de 800 personas. Los residentes se comprometen a vivir allí durante al menos dos años y a trabajar en agricultura, artes culinarias, textiles y otros empleos. El programa es gratuito, pero el trabajo de los pacientes no es remunerado, lo que, según los críticos, deja a las personas vulnerables a la explotación.

Los líderes de San Patrignano, y algunos residentes actuales y antiguos, dicen que el trabajo es crucial para el tratamiento, y que los ingresos sostienen a la comunidad.
En 2023, Kennedy le dijo al presentador del podcast Dr. Drew Pinsky que la creación de sedes como San Patrignano en EE. UU. sería su “Cuerpo de Paz”, una iniciativa fundada por su tío, el fallecido presidente John F. Kennedy, en la década de 1960.
“Enseñan habilidades, tienen panaderías y fábricas de muebles, y son básicamente autosuficientes. Es muy exitoso allá”, dijo Kennedy, quien promovió la idea del centro de rehabilitación varias veces antes de ser confirmado como secretario de Salud y Servicios Humanos.
En el pasado, algunas comunidades terapéuticas han enfrentado acusaciones de abusar y explotar a los residentes. En un ejemplo de alto perfil, una gran comunidad terapéutica con sede en California se convirtió en una secta, y su ascenso y caída fue retratado el año pasado en un documental de HBO.
El propio San Patrignano fue objeto de escándalos, pero hoy sus líderes dicen que existen políticas para prevenir abusos.
Expertos en adicciones dicen que, si bien las comunidades terapéuticas deberían formar parte del panorama del tratamiento, pueden variar ampliamente en términos de calidad y estructura.
Kevin Sabet, presidente y director ejecutivo de “Foundation for Drug Policy Solutions” y ex asesor en políticas de drogas durante los mandatos presidenciales de Clinton, Bush y Obama, dijo que para que las comunidades terapéuticas tengan éxito en EE. UU., deben adherirse a estándares médicos y a una supervisión estricta.
Pero Sabet también dijo que la nación necesita más y mejores opciones de tratamiento para las adicciones. Aunque EE. UU. gasta miles de millones anualmente en tratamiento, decenas de miles de personas mueren por sobredosis cada año. Esto a pesar de la ampliación del acceso al fármaco de reversión de sobredosis naloxona, también conocido por el nombre comercial Narcan.

Sabet dijo que las comunidades terapéuticas podrían marcar una diferencia, especialmente para personas con trastornos graves por consumo de sustancias.
“Francamente, sería más barato que lo que estamos haciendo ahora”, dijo Sabet, “que a menudo es esperar hasta que haya muchos problemas y lidiar con ello en el sistema penal, o revivir a alguien con Narcan 15 veces”.
Una característica fuerte de las comunidades terapéuticas, según Sabet y otros expertos, es la duración del tratamiento muy por encima del promedio de 28 días que se pasa en muchos centros de rehabilitación en EE. UU. Dicen que eso (los 28 días) no es ni de lejos suficiente tiempo para tratar a las personas por adicción.
John Kelly, fundador y director del Recovery Research Institute del Massachusetts General Hospital, dijo que el tratamiento de la adicción debería abarcar al menos cinco años y reducirse gradualmente.
“Realmente estamos hablando de una estrategia a largo plazo aquí”, dijo Kelly.

Pero añadió que se necesita más investigación para evaluar cómo las comunidades terapéuticas podrían abordar la epidemia de opioides. Le preocupa que ampliarlas pueda resultar contraproducente si la administración Trump obliga a las personas a ingresar en tratamiento o si los programas no cuentan con una financiación adecuada.
El director médico de San Patrignano, el Dr. Antonio Boschini, dijo que haría falta algo más que dinero para replicar el programa italiano a este lado del Atlántico.
Dijo que otros países han adaptado el modelo de San Patrignano para tener en cuenta las diferencias culturales. Pero cree que existe una diferencia significativa en EE. UU. que subyace a sus altas tasas de adicción.
“El dolor es una enfermedad en su país — no solo el dolor físico, sino también el dolor psicológico”, dijo Boschini. “Si no se aprende a afrontar el dolor, se es más vulnerable a las drogas”.
Según Hayden y otros defensores, el interés por las comunidades terapéuticas parece estar creciendo entre los proveedores en EE. UU. Hayden asistió este año a la primera conferencia nacional sobre “care farming” en la Universidad de Massachusetts Amherst, y dijo que otra está prevista para el próximo año. Ahora está recopilando datos sobre su enfoque y ha asegurado financiación mediante subvenciones estatales y premios de organizaciones sin fines de lucro para ampliar su programa ambulatorio juvenil y llevar a más personas a la granja.

Este segmento se emitió el 18 de diciembre de 2025.