El sistema sanitario estadounidense fue en 2023 el peor de diez países de altos ingresos, según un informe publicado este jueves en The Commonwealth Fund.
Este análisis revela los problemas crónicos de la atención sanitaria estadounidense, sobre todo en la prevención de muertes, la prestación de una atención accesible y la garantía de un tratamiento equitativo en función del género, los ingresos y la geografía.
A pesar de gastar casi el doble en atención sanitaria que sus pares, EEUU experimenta las tasas más altas de mortalidad evitable y las muertes más jóvenes entre las naciones estudiadas.
El informe muestra que Estados Unidos obtiene unos beneficios mínimos de sus cuantiosas inversiones en sanidad.
«Ningún otro país del mundo espera que los pacientes y las familias paguen tanto de su bolsillo por la atención sanitaria esencial como en EEUU», afirmó Joseph Betancourt, presidente de The Commonwealth Fund.
Sobre el informe del sistema de salud
Los elevados costos no se traducen en una atención superior, como señaló David Blumenthal, expresidente de la organización, EEUU se sitúa cerca de los últimos puestos en casi todas las categorías evaluadas, con problemas de ineficacia administrativa, desigualdad y resultados sanitarios.
Sin embargo, en la categoría de procesos asistenciales, que incluye los servicios preventivos y el compromiso del paciente, la nación ocupa el segundo lugar, por detrás de Nueva Zelanda.
El informe, basado en datos de encuestas realizadas en los últimos tres años a médicos y residentes de países de renta alta, compara a EEUU con Alemania, Australia, Canadá, Francia, los Países Bajos, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Suecia y Suiza.
Australia, los Países Bajos y el Reino Unido obtuvieron los mejores resultados generales, y los dos primeros destacaron por su bajo gasto sanitario.
Estados Unidos obtuvo la puntuación más baja en cuanto a esperanza de vida y registraron las tasas más elevadas de exceso de muertes evitables y tratables, que empeoraron durante la pandemia de COVID-19.
En 2022, la esperanza de vida en EEUU fue de 77,5 años, frente a los 76,4 años de 2021. El impacto de la pandemia en los resultados sanitarios es un nuevo hallazgo, según Blumenthal, que refleja problemas más amplios dentro del sistema sanitario estadounidense.
Lawrence Gostin, director del Instituto O’Neill de Derecho Sanitario Nacional y Global de la Universidad de Georgetown, señaló que los grupos marginados, incluidas las minorías raciales y las personas con bajos ingresos, carecen a menudo de una cobertura de seguro adecuada, lo que les lleva a retrasar o evitar la atención sanitaria debido a los costes.
“Las deficiencias de EEUU son evidentes en este análisis internacional, pero también lo son las oportunidades de cambio”, afirmó Reginald Williams II, vicepresidente del programa de Innovaciones en Políticas y Prácticas Sanitarias Internacionales de The Commonwealth Fund.