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¿Qué son los microplásticos y qué tan perjudiciales son para la salud?

Microplásticos/Foto por captura de pantalla Eduardo Negrín en YouTube

Las diminutas partículas de plástico, conocidas como microplásticos, no solo nos rodean en el medio ambiente, sino que también se hallan dentro de nuestro cuerpo, presentes en órganos como el corazón, la placenta, los testículos, y hasta en la leche materna y la sangre.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los microplásticos son pequeñas partículas de plástico que no superan los cinco milímetros de tamaño. Están compuestos por polímeros y aditivos que pueden ser tóxicos.

Estos microplásticos llegan a los océanos a través de diversas vías, incluyendo la degradación de residuos plásticos marinos, escorrentías o fugas de fábricas. La exposición a la luz solar quiebra la superficie del plástico, liberando estas partículas en el medio ambiente.

Un ejemplo de esto es la gran mancha de basura del Pacífico, un área del océano repleta de desechos marinos y plásticos.

La ONU advierte que los microplásticos, cuando son consumidos por aves, peces y plantas marinas, pueden causarles efectos tóxicos y mecánicos, dificultando su alimentación, asfixia, y ocasionando cambios de comportamiento y alteraciones genéticas.

Ruta de los microplásticos hacia nuestro cuerpo

Los científicos investigaron durante décadas el impacto de los plásticos en el medio ambiente, pero solo recientemente se ha reconocido cuán profundamente los microplásticos y nanoplásticos están integrados en nuestro entorno y dentro de nuestros cuerpos.

Estudios recientes encontraron microplásticos en el cerebro de ratones y en los pulmones y arterias de humanos con enfermedades arteriales, lo que sugiere que podrían ser un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, estas partículas se encontraron en la placenta y en los genitales masculinos, aunque no está confirmado si los nanoplásticos pueden cruzar la barrera placentaria y afectar al embrión humano.

Los humanos consumen microplásticos a través de la cadena alimentaria, los inhalan del aire, los ingieren con el agua y los absorben a través de productos para la piel. Estudios sugieren que una persona puede estar ingiriendo decenas de miles de partículas de microplásticos al año.

Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Victoria en Canadá encontró que podríamos estar consumiendo hasta 52.000 partículas al año solo de nuestra dieta, y hasta 121.000 al sumarse las inhaladas del aire.

¿Qué tan perjudiciales son estos microplásticos para nuestra salud?

Aunque aún falta evidencia científica concluyente sobre el impacto de los microplásticos en la salud humana, los expertos coinciden en que son dañinos.

Los microplásticos pueden alterar el microbioma intestinal, transportar bacterias patógenas, afectar la memoria, y causar disfunción inmune e inflamación.

Además, las sustancias químicas presentes en los microplásticos podrían provocar alteraciones genéticas y problemas respiratorios.

Una investigación reciente sugirió que la presencia de estas partículas en el cerebro podría aumentar el riesgo de inflamación y trastornos neurológicos, incluyendo enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y el párkinson, según Lukas Kenner, codirector del estudio.

¿Cómo disminuir la exposición a microplásticos

Dado que los plásticos son omnipresentes en nuestra vida, es difícil evitarlos por completo. Sin embargo, los científicos sugieren algunas medidas para minimizar los riesgos para la salud.

Una recomendación es evitar el agua embotellada, ya que un litro puede contener alrededor de 240.000 fragmentos diminutos de plástico.

En su lugar, se aconseja utilizar botellas de vidrio o acero y beber agua del grifo. También se recomienda no calentar alimentos en microondas en recipientes de plástico, sino usar utensilios de vidrio, madera o metal.

Reducir la dependencia de los plásticos puede ayudar a disminuir tanto la contaminación plástica como la cantidad de microplásticos que terminan en nuestro cuerpo.

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