El número de bebés que nacen con defectos congénitos que afectan su crecimiento y desarrollo aumentó, los investigadores tienen pruebas sólidas de que el fentanilo ilícito es el causante.
El Síndrome de Fentanyl Fetal describe graves defectos congénitos relacionados con el consumo ilícito de fentanyl durante el embarazo.
Esta nueva afección establece comparaciones tanto con el síndrome alcohólico fetal como con raros trastornos genéticos con síntomas similares.
Los estudios realizados en personas que consumen con frecuencia algunos opioides durante el embarazo revelaron una mayor probabilidad de resultados que incluyen crecimiento deficiente del bebé, muerte fetal, parto antes de las 37 semanas de gestación (parto prematuro) y sufrimiento fetal durante el trabajo de parto.
National Library of Medicine
Hospitales y profesionales sanitarios identificaron 30 bebés nacidos con este síndrome
Los hospitales y los profesionales sanitarios ya han identificado al menos 30 bebés nacidos con este síndrome, principalmente de madres que declararon haber consumido drogas callejeras, sobre todo fentanilo, durante el embarazo.
Estos niños se enfrentan a profundas repercusiones en su salud debido a la exposición prenatal al fentanilo.
El síndrome fue identificado por primera vez en septiembre del 2023
El síndrome salió a la luz por primera vez el pasado otoño, cuando la Dra. Karen Gripp y su equipo del Nemours Children’s Health de Wilmington, Delaware, identificaron a 10 bebés afectados.
Estos bebés presentaban defectos congénitos específicos, como paladar hendido, cabeza pequeña, párpados caídos, dedos de los pies palmeados y articulaciones poco desarrolladas. Las dificultades de alimentación también eran comunes entre estos recién nacidos.
El centro Médico de la Universidad de Nebraska evaluó el impacto del fentanilo en bebés
El Centro Médico de la Universidad de Nebraska evaluó el impacto del fentanilo. Expusieron células humanas y de ratón a la droga y descubrieron que el fentanilo alteraba la síntesis del colesterol.
Publicada en junio en Molecular Psychiatry, la investigación aportó al debate pruebas científicas muy necesarias.